Nayeli no podía contener el coraje.
—Vane, esta bola de gente se está pasando. ¡No tienen vergüenza!
—Tú ya habías pedido permiso, todo el mundo lo sabe. Nomás quieren inventar cosas para meterte en líos.
Vanessa apenas curvó los labios con una sonrisa burlona.
—Qué intento tan patético, ni siquiera saben cómo hacerlo bien.
Sin decir más, tomó su celular y abrió Twitter. Sin dudar, publicó algo que dejó a todos boquiabiertos.
[@VS: (Imagen del justificante de permiso), @la Universidad Santa Rosa del Valle Decano de Medicina #laUniversidadSantaRosaDelValle]
Vanessa no solo subió la foto de su justificante, sino que también etiquetó directamente al decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Santa Rosa del Valle. Varios se quedaron con la boca abierta viendo esa jugada tan directa y valiente.
Pero todavía había un grupo de haters que se empeñaban en comentar debajo que la foto del permiso era falsa, que seguro la hizo en Photoshop, y que etiquetar al decano no servía de nada, que era puro teatro.
La Facultad de Medicina era el orgullo de la Universidad Santa Rosa del Valle, y el decano ni siquiera trabajaba en la universidad, sino en el Centro de Investigación Médica Santa Rosa del Valle, un sitio donde solo los cerebros más brillantes del país tenían cabida.
Por eso, nadie pensaba que el decano perdería tiempo en responderle a una estudiante por Twitter.
La tensión crecía en redes, los comentarios venenosos aumentaban y la bola de nieve parecía imparable. Justo en ese momento, el decano de la Facultad de Medicina apareció, acompañado del tutor académico de Vanessa.
[Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Santa Rosa del Valle: El permiso de Vanessa es completamente válido. Además, ella es uno de los talentos más destacados de nuestra facultad, muy por encima de la mayoría de estudiantes. Por esa razón, ella tiene la libertad de solicitar permisos especiales. @VS]
Acompañó el mensaje con una foto de la carta de admisión especial de Vanessa, fechada hacía dos años, además de imágenes de algunas patentes de medicamentos que ella había desarrollado, aunque cubrió los datos sensibles.
Después, el tutor de medicina clínica, Brayan, también se sumó.
[Brayan, Tutor de Medicina Clínica: El permiso es válido. Los que inventaron rumores tendrán que hacerse responsables. @VS]
Con esas dos publicaciones, todos los haters desaparecieron de repente. Ya nadie se atrevía a comentar nada.

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