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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 399

—¿Qué condiciones?

En cuanto vio que la situación podía cambiar, el rostro de Emilio se iluminó.

Vanessa no entendía por qué él estaba tan animado. Le pareció extraño. Lo miró un buen rato antes de hablar, con voz tranquila:

—Quiero ser tu única hija. Además, quiero ser la única heredera del Grupo Leyva. Si puedes cumplir esas dos condiciones, puedo intentar aceptar a la familia Leyva.

Para cualquier empresario, lo que pedía Vanessa ya era demasiado. Después de todo, los empresarios siempre anteponen sus intereses, y Emilio no debía ser la excepción.

Vanessa estaba convencida de que él no aceptaría.

Pero en ese momento, al escuchar que su hija estaba dispuesta a intentar aceptarlo, Emilio sintió que una pequeña esperanza nacía en su pecho. Se quedó mirando a Vanessa y preguntó en serio:

—¿Te gusta el Grupo Leyva?

Vanessa negó con la cabeza, muy segura:

—No me gusta. Solo me interesa el poder. Mientras lo tenga, siempre tendré una salida.

Como Emilio no respondía, Vanessa pensó que sus palabras lo habían espantado y soltó, irónica:

—Siempre he sido una persona muy ambiciosa, ¿apenas lo notaste?

Vanessa estaba segura de que su petición había sido tan descarada y codiciosa que Emilio la odiaría.

Ahora que había logrado lo que quería, ya no tenía motivos para quedarse.

Se levantó con una risa burlona y su tono destilaba desprecio:

—Parece que para ti no valgo tanto como hija.

Terminando la frase, Vanessa tomó su bolso y se dispuso a marcharse.

—No te vayas —la detuvo Emilio en ese momento.

Su mirada era profunda, oscura como la noche.

Emilio sabía perfectamente que Vanessa lo había dicho a propósito. Ella no esperaba que él aceptara, simplemente quería ponerle las cosas difíciles.

Pero Emilio ni titubeó. Su voz retumbó en el aire:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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