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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 402

Guillermo torció la boca con desdén.

—Esa es mi nieta, por supuesto que estoy de su lado. No tienes que agradecerme.

Después de decirlo, añadió:

—Antes me preocupaba que, si llegabas a tener otros hijos, podrías tratar mal a Vane. Pero ahora veo que estaba pensando de más. Lo tuyo con esta niña no tiene comparación.

Emilio se quedó quieto, sorprendido.

Si hasta Guillermo lo había pensado, con más razón Vane, tan sensible, habría tenido esas inseguridades. De pronto, Emilio se arrepintió de no haber notado antes las preocupaciones de su hija.

Un rato después, Emilio, frente a toda la familia, declaró:

—No necesito esposa ni otros hijos. En esta vida, solo tendré una hija, y es Vane.

Con una seriedad absoluta, dijo:

—Me hice la vasectomía.

Todos los presentes, desde Guillermo hasta los Leyva, se quedaron boquiabiertos.

Todos sabían que Emilio quería mucho a su hija, pero nadie imaginó que llegaría tan lejos.

Carmen fue la primera en reaccionar.

—Hermano, sí que amas a Vane.

Francisco no supo ni qué decir, solo le dio unas palmadas en el hombro a Emilio y le soltó:

—Eso sí es tener agallas.

Guillermo guardó silencio, pero por dentro sentía una mezcla de emociones imposible de describir.

...

Vanessa se enteró de todo esto hasta un mes después, y ni siquiera fue por Emilio, sino porque David se lo contó.

Esa misma tarde, sin pedir permiso, salió como rayo y manejó directo a la oficina del Grupo Leyva, con el coraje a flor de piel.

Todos los empleados del Grupo Leyva la conocían. Al verla entrar hecha una furia, ni uno se atrevió a detenerla: no por nada le decían la pequeña jefa.

Mientras tanto, del despacho de Emilio se oía una andanada de gritos.

—¡Emilio! ¿Quién demonios te dio permiso de hacer eso?

—¿Acaso te volviste loco o se te zafó un tornillo?

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