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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 457

Al llegar a casa, Alejandro cayó gravemente enfermo. La fiebre no bajaba de treinta y nueve grados y se sumió en una inconsciencia profunda.

Diego Sánchez, al terminar su jornada, regresó y encontró a Alejandro desmayado, sin respuesta. Sin perder el tiempo, lo cargó y lo llevó de inmediato al hospital.

Mientras deliraba, Alejandro sentía que estaba atrapado en una pesadilla, luchando desesperadamente por recuperar la conciencia.

De pronto, las imágenes frente a sus ojos comenzaron a definirse.

Veía a una chica con el cabello desordenado, atada a una cama de hospital. Sus sollozos llenaban el cuarto, una mezcla de desesperación y rabia. Tenía los ojos enrojecidos y las lágrimas corrían por sus mejillas, algunas mezcladas con gotas de sangre.

La mirada de la joven se clavaba en él, suplicante:

—Papá, por favor, sálvame. No dejes que me quiten el riñón.

La carita, débil y pálida, se superponía poco a poco con la de esa muchacha orgullosa y distante que conocía en la vida real.

Vane.

El impacto sacudió a Alejandro. ¿Quién quería hacerle daño a Vane? Justo cuando pensaba que en el sueño él mismo rescataría a Vanessa de la camilla de operaciones, escuchó su propia voz diciéndole a Vanessa:

—Vane, pórtate bien. Si ayudas a salvar a Celeste, te juro que papá te va a tratar mejor en el futuro.

El Alejandro del sueño miraba a Vanessa, confuso, y se dirigía con seriedad hacia otro hombre al costado:

—Marcelo, dile al doctor que empiece. Mientras el riñón de ella le sirva a Celeste, Celeste podrá estar sana, y tú y Celeste podrán tener un bebé precioso.

Alejandro se quedó helado. No podía creer que en su sueño él mismo fuera capaz de decir algo tan cruel.

Además, ¿desde cuándo conocía a Marcelo en esa realidad onírica? ¿Y por qué Marcelo tenía que ver con Celeste?

Antes de que pudiera profundizar más, el grito desgarrador de la chica retumbó en sus oídos.

La muchacha, con la voz rota, gritaba:

—Papá, ¿cómo puedes hacerme esto? ¿Celeste es tu hija y yo no lo soy? Me prometiste que siempre me protegerías, ¿por qué ahora te unes a él para lastimarme?

—Marcelo, lo peor que he hecho en mi vida fue conocerte y aceptar salir contigo.

La escena en el sueño era tan dolorosa que Alejandro sintió cómo el corazón se le partía, como si alguien lo estuviera destrozando por dentro.

Después, vio impotente cómo llevaban a Vanessa a la sala de operaciones.

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