¿El Grupo Robles? ¿Y esos quiénes se creen?
Vanessa ni siquiera se dignó a mirar a Adrián. Con una sonrisa desdeñosa le contestó:
—¿Tú? ¿Crees que estás a mi altura?
Era la primera vez que una mujer lo trataba así y la cara de Adrián se puso roja de pura rabia.
Señalando a Vanessa, soltó furioso:
—¿Qué te pasa, mujer? Deberías estar agradecida de que me fije en ti. Es tu suerte.
Vanessa lo miró de arriba abajo, chasqueó la lengua y le soltó:
—Mira nada más, tienes ojeras, la piel cansada… Se nota que tu cuerpo no anda bien. Si quieres un consejo: cuídate, deja de andar de fiesta en fiesta o vas a terminar quedándote solo y sin descendencia.
Los ojos de Adrián se abrieron tanto que casi se le salen. Le hervía la sangre de coraje:
—¿A quién le dices eso? ¿Estás insinuando que yo…?
Vanessa barrió con la mirada a los otros dos y encogiéndose de hombros, respondió:
—¿Ves a alguien más aquí con sudor en la frente, ojeras y esa cara de desvelo, aparte de ti?
Adrián se limpió la frente. Sí, tenía sudor frío y la cara se le desfiguró de la pura rabia. Miró a Vanessa con odio y le soltó amenazante:
—Maldita, ¿crees que puedes decirme lo que sea? Cuidado y no te vaya mal conmigo.
De pronto, Vanessa dejó la sonrisa y le soltó una cachetada tan fuerte que hasta le dolió la mano. Mientras se frotaba la palma, le soltó con indiferencia:
—Si te crees tan valiente, inténtalo.
—¿Te atreviste a pegarme? —Adrián la miró sin poderlo creer.
—Te juro que te mato —levantó la mano y se lanzó hacia ella.
Ramiro, que hasta entonces había permanecido en silencio, dio un paso al frente para intervenir. Pero justo en ese momento, uno de los compinches de Adrián se adelantó, lo agarró del brazo y le susurró al oído:
—Señor Adrián, mejor cálmese. Esa mujer es la presidenta de Vitalis Synth.
El color se le fue del rostro a Adrián.
¿La presidenta de Vitalis Synth?

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