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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 499

Después de que los tres se marcharon, solo quedaron Vanessa y Maximiliano en la sala.

Maximiliano clavó en Vanessa una mirada tan oscura que parecía querer despedazarla ahí mismo.

—Maldita, primero soltaste todos los trapos sucios de mi familia y ahora vienes a arruinar mi negocio. ¿No crees que puedo matarte?

La furia se le notaba hasta en las venas que se le marcaban en la cara, y su voz salía tan áspera que casi se le deformaban los gestos. De puro coraje, levantó la mano dispuesto a abofetearla.

Vanessa lo miró sin apartar la vista, ni siquiera parpadeó.

Justo cuando la mano de Maximiliano estaba a punto de rozarle la cara, Vanessa le agarró la muñeca y giró con fuerza.

—¡Crack!— El sonido fue tan rápido que ni se pudo ver el movimiento.

Maximiliano ni siquiera alcanzó a procesar lo que había pasado, solo sintió un dolor tan agudo en el brazo que parecía que los huesos se le estaban partiendo.

—¡Aaah! ¡Suéltame! —gritó, la cara toda arrugada de dolor.

—¿Así quieres matarme? —Vanessa le lanzó una carcajada con desprecio, como si hubiera escuchado el mejor chiste del mundo.

Siguió hablando sin perder la calma—: Maximiliano, después de hoy te van a sacar a patadas de la familia Flores. ¿Con qué piensas matarme ahora?

—¿De qué hablas? —Maximiliano apretó los dientes, tratando de disimular el dolor, pero se notaba más perdido que nunca.

—Nada importante —sonrió Vanessa con una mueca burlona, y en cuanto lo soltó, sacó su botellita de alcohol y se limpió la mano varias veces, arrugando la frente de puro fastidio hasta que, poco a poco, se le fue relajando el gesto.

—¿Qué traes ahora entre manos? —preguntó Maximiliano, sintiendo un escalofrío. La conocía demasiado bien y esa actitud solo podía significar problemas.

Vanessa soltó una risa seca, de esas que ponen la piel de gallina.

Se le quedó viendo y de repente cambió de tema—: Oye, ¿todavía recuerdas lo que se siente que te atraviesen la pierna con una navaja?

Avanzó un par de pasos y se plantó justo frente a él, tan cerca que Maximiliano pudo ver en sus ojos la misma chispa de locura de cuando, años atrás, le enterró un cuchillo en la pierna.

Maximiliano tragó saliva y dio un paso atrás sin pensarlo, el miedo asomando en sus ojos. No había manera de que olvidara esa vez: casi se muere por culpa de esa chiquilla.

Vanessa alcanzó a notar su reacción y la mirada se le llenó de desdén.

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