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Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 398

Por instinto, Manuela dio un paso atrás. Mantuvo el contacto visual con Claudio, y una sensación de desconocimiento e indiferencia llenó el espacio entre ambos. A decir verdad, Manuela tenía dudas sobre si seguir adelante tomando esa opción. Su mayor preocupación era que Mabel pudiera hacer daño a su padre y a su hermano una vez que ya no estuviera atada a ella. Pero ahora...

Había pasado bastante tiempo desde la última vez que Manuela visitó a su padre, y ésta era la primera vez que lo veía después de que le quitaran el chip del cuerpo. Pero vaya que Manuela se llevó un susto con la revelación de su padre:

—¡Si no fuera porque Mabel me dijo que te perdonara la vida, habría acabado contigo hace mucho tiempo!

Manuela se encontraba desconcertada ante esta extraña situación. ¿No era ella la hija biológica de su padre? ¿Podía ser Mabel su verdadera hija y no ella? ¿Cómo podía un padre tratar con tanta crueldad a su propia sangre? Forzó una sonrisa amarga.

—Tu crueldad sólo confirma mi decisión de quitarme el chip del cuerpo. —Aparte de las pertenencias de su madre, no había nada en esta casa que mereciera la pena conservar, nada en absoluto. Respiró hondo—. Claudio, he terminado contigo. No quiero volver a verte tu cara. Apártate de mi camino; sólo quiero llegar a mi habitación para recuperar mis objetos personales.

Claudio miró con frialdad a Manuela con una ceja levantada.

—La Familia Vigueras ha invertido tanto dinero y tiempo en ti, ¿y tú te vas sin más?

—¿Quién te crees que eres? —Camila entrecerró los ojos y apretó los puños, colocándose frente a Manuela—. Es una persona, no una posesión. A los diecinueve años, tiene todo el derecho a decidir cómo quiere vivir.

—Muy bien, entonces...

¡Plas! ¡Plas! ¡Plas!

La puerta del estudio se abrió con un chirrido, dejando ver a una mujer con un vestido rojo sentada en una silla de ruedas de espaldas a Camila.

—¡Oh, la sabiduría! ¿Quién hubiera pensado que Cami, mi cuñada, es una mente tan brillante y elocuente? «Es una persona, no una posesión. A los diecinueve años, tiene todo el derecho a decidir cómo quiere vivir su vida» —repitió la mujer en silla de ruedas, con una voz ronca y misteriosa, como si la hubieran pasado por un extraño aparato de sonido.

Camila miró a la espalda de la mujer y le asaltó una sensación que la sacudió como si su sangre se hubiera convertido en hielo. Era Mabel, de la que había hablado Manuela, la hermana mayor de Dámaso.

Capítulo 398 Conociendo a Mabel por primera vez 1

Capítulo 398 Conociendo a Mabel por primera vez 2

Capítulo 398 Conociendo a Mabel por primera vez 3

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