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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 4

— ¡Maldita sea! ¿De verdad, me dio libertad? — Grito Valentina, al entrar a su recámara molesta.

Miró una caja sobre la cama. Se acercó y, al abrirla, encontró un elegante vestido negro junto con los accesorios que combinaban a la perfección.

—Maldito imbécil... —susurró molesta mientras cerraba nuevamente la caja.

Sacó su teléfono y encontró un mensaje de Anthony. Su enojo se desvaneció por completo.

"Pronto estaremos juntos, mi amor."

Parecía que ella había estado exagerando antes. Solo necesitaban un poco de tiempo para recuperar lo que habían tenido.

Valentina mordió su labio inferior antes de responder.

"Te amo."

Esperó unos segundos.

"Yo también te amo, Peque. Todo esto terminará pronto."

Guardó el teléfono y abrió nuevamente la caja. Tomó el vestido sin mucho entusiasmo. Debía empezar a arreglarse para esa noche. Aunque lo detestaba, era la señora Hart y debía actuar como tal. Anthony solo le había pedido un poco más de tiempo. En cuanto recuperara el prestigio de la empresa Solís, anularían su matrimonio con Alexander Hart y podrían estar juntos.

—Señora Solís... —susurró con una sonrisa.

Una hora después, Valentina salió de su recámara. Alexander ya la esperaba en el vestíbulo revisando unos documentos en su celular. Al escuchar sus pasos, levantó la vista apenas un instante y la recorrió de pies a cabeza antes de guardar el teléfono.

—Nos vamos. —ordenó con frialdad mientras metía el celular en el bolsillo de su pantalón.

Valentina soltó una risa irónica y se cruzó de brazos.

—¿Siempre eres tan arrogante? —preguntó sin apartar la vista de él.

Alexander sostuvo su mirada durante unos segundos y una sonrisa ladina apareció en sus labios.

—Solo con las personas que insisten en desafiarme. —respondió con tranquilidad.

Valentina arqueó una ceja y negó con la cabeza.

—Entonces debo felicitarte. Eres bastante constante.

La sonrisa ladina de Alexander se acentuó apenas un poco.

—Y tú bastante predecible. —replicó sin dejar de mirarla.

Valentina rodó los ojos, pasó a su lado y caminó hacia la salida con evidente molestia. Alexander esperó un instante antes de seguirla hasta el vehículo.

Durante el trayecto, permanecieron en silencio, Alexander revisaba correos desde su celular y Valentina mantenía su mente en su encuentro con Anthony.

Apenas entraron al salón, varios empresarios se acercaron a saludar a Alexander.

—Señor Hart.

—Es un gusto verlo nuevamente.

— La señora Hart, tan hermosa como siempre.

Seducir a su esposo 1

Seducir a su esposo 2

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