Permanecimos así por un momento más; ambos silenciosos y respirándonos el uno al otro. Mi cuerpo tembló por las secuelas del placer que corrió a través de mí.
Lentamente se retiró de mí, haciéndome gemir por la pérdida de él. Me dessujetó y me deslicé por la pared, mi cuerpo aún temblando. No dijo nada mientras se vistió rápidamente, arrojándome mi ropa también para que pudiera vestirme. Estaba temblando ahora, y no era por las secuelas del placer, era por todas las emociones crudas que estaba sintiendo en ese momento.
Era un sentimiento que nunca había sentido remotamente antes y era aterrador. Quería llorar; me mordí el labio, tratando desesperadamente de mantener las lágrimas alejadas.
—¿Por qué no me dijiste que ibas a competir? —preguntó mientras luchaba para subir el cierre de mi vestido. Estaba volteada lejos de él para que no viera mi cara. No quería que supiera que estaba llorando. Odiaba que lo estuviera... pero no pude evitarlo. Estas emociones eran demasiado para que pudiera manejar y pensé que mi corazón iba a explotar.
No estaba segura de qué decirle o cómo responder su pregunta en primer lugar. Sentí sus manos en la parte baja de mi espalda y me di cuenta de lo cerca que estaba de mí. Todo mi cuerpo se puso tenso por la sensación de él. Sus labios rozaron la parte trasera de mi cuello mientras sentí sus manos deslizándose por la piel desnuda mientras me subía el cierre del vestido.
Debe haber visto que luchaba con el cierre.
—Respóndeme —exigió en un tono bajo contra mi oído, enviando calidez por todo mi cuerpo.
—Lo intenté —admití.
Sus ojos se entrecerraron.
—¿Qué?
—Siempre estabas tan ocupado; nunca tuve la oportunidad. Pero lo intenté. Pensé que habías terminado conmigo, así que decidí no decirte después de todo —dije, mordisqueando mi labio inferior.
Agarró mis brazos y me dio la vuelta para enfrentarlo.
—¿Por qué pensarías que había terminado contigo?
Cuando no respondí, frunció el ceño. Lo miré, parpadeando para alejar las lágrimas antes de que se derramaran de mis ojos y cayeran por mis mejillas.
—Me has estado ignorando estas últimas semanas —le dije—. Apenas te veo ya...
El Alfa Levi miró fijamente la puerta por la que Judy acababa de caminar. Sabía que iba a ir a revisar a Gavin. También sabía que iba a inventar alguna excusa para su mesa, como ir al baño o algo así.
Ver la expresión en la cara de Judy cuando Gavin tuvo ese arranque al verla con otro hombre fue toda la verdad que Levi necesitaba ver. No iba a tomar la palabra de Ethan sin averiguar la verdad por sí mismo. Pero ahora ve que Ethan tenía razón... Gavin está involucrado con Judy.
El Alfa Levi escaneó la habitación hasta que sus ojos encontraron los de Milly, su hija. Tenía grandes esperanzas para ella, aunque sabía que no ganaría toda la competencia a pesar de lo que ella pudiera pensar. Tenía estudiantes mucho más prometedores que ella. Pero era útil cuando se trataba de chismes y obtener información que el Alfa Levi necesitaba cuando se trataba de la Señorita Montague.
Luego estaba su otra arma secreta. A propósito puso la tarjeta con el nombre de Theo al lado de Judy. Quería que Theo hiciera movimientos hacia Judy, tal vez incluso lograr que confiara en él lo suficiente para hablar con él. O tal vez solo para provocar una reacción en Gavin.
Gavin no era el tipo de hombre que tenía muchas debilidades, pero ahora que Levi descubrió la verdad sobre su relación con Judy Montague, sabía que tal vez Gavin sí tenía una debilidad después de todo.
Theo encontró los ojos de Levi y sonrió, dándole a Levi un ligero asentimiento.
Las cosas estaban yendo según el plan.

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