Punto de vista de Judy
Complicarse más…
Eso era precisamente lo que necesitaba en ese momento.
Bajé la vista hacia mis manos, sintiendo un hormigueo en las yemas de los dedos. Poseía magia… magia auténtica, y sentía su fuerza ardiendo en mi interior, suplicando ser liberada.
—Como anfitriona de la magia, eres el ser más poderoso de este mundo —continuó diciendo Esme—. Sin ti, la magia perecerá.
—¿Por qué yo? ¿Por qué fui elegida para ser la anfitriona de la magia? —pregunté, sin comprender del todo lo que sucedía.
—Porque eres una Blackwell —respondió Selene—. La Diosa de la Luna escoge una nueva anfitriona cada cincuenta años, y siempre es una Blackwell. Sin embargo, existe una profecía que predijo tu nacimiento. Especificó que serías más fuerte que cualquier anfitriona anterior y que no solo serías la anfitriona de la magia, sino también su hija elegida.
Sentí que se me detenía el corazón.
—¿Hija elegida? —preguntó Irene, con el ceño fruncido—. ¿Eso no la convertiría en la suma sacerdotisa?
—No ha habido una suma sacerdotisa en más de un siglo —agregó Nan—. Recuerdo haber estudiado sobre ella en una de las clases en la escuela. ¿No la trataron terriblemente mal?
Esme asintió.
—Sí, así fue —repuso con voz suave, casi triste, como si recordara a una vieja amiga, aunque eso sería imposible porque había ocurrido siglos atrás—. Era mi tataratatarabuela. La Diosa de la Luna la llamó a casa antes de tiempo porque el mundo no estaba preparado para ella.
—¿Y cree que ahora el mundo está listo? —pregunté—. Pero, ¿por qué yo? Todavía no lo entiendo.
—Te eligió desde antes de nacer —respondió Selene, posando una mano en mi hombro y apretándolo con gentileza.
—No lo comprendo… ¿quién fue la anfitriona antes que yo? —pregunté, mirando entre Selene y Esme.
—Fui yo —replicó Esme—. Pero los poderes fueron transferidos hacia ti en el momento en que Selene quedó embarazada.
—¿Te quité los poderes? —pregunté, con los ojos desorbitados.
—Esos poderes nunca fueron míos como para retenerlos —me dijo, con una leve sonrisa curvando la comisura de sus labios—. Solo los estaba custodiando hasta que la Diosa de la Luna escogiera a la nueva anfitriona. Sin embargo, ser la anfitriona y además, la hija elegida de la Diosa de la Luna, habría sido un poder abrumador para un bebé. Crecías a un ritmo tan vertiginoso que Selene pudo sentir tu verdadero poder antes de los cuatro meses, por eso tuvimos que sellar tus poderes al nacer, o te habrían consumido.
Exhalé, con la cabeza girando por toda la información que había recibido.
—Es demasiado —respondí, sacudiendo la cabeza—. No pedí nada de esto… ¿qué se supone que debo hacer?
—Lo descubrirás cuando llegue el momento —replicó Esme—. Mientras tanto, la magia es muy sensible, así que debes aprender a dominar tus poderes. De lo contrario, una vez que llegue el momento de usarlos, manipularlos te resultará sumamente arduo. Dominarla suele requerir años de práctica, y la magia debe confiar en ti, porque tiene voluntad propia. Cora es una bruja fuerte y experta en su arte, ella puede ayudarte a aprender.
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