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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 914

Punto de vista de Gavin

—Parece que solo está durmiendo... sus signos vitales siguen siendo normales—, dijo Eliza por centésima vez en las últimas 24 horas.

Judy no se había movido de la cama, y aunque no se había despertado, nada parecía fuera de lo normal. No obstante, seguía dormida, y eso me preocupaba más que nada, por lo que no había podido descansar desde que llegamos a la clínica.

—Deberías descansar un poco, Alfa —recomendó Eliza con voz suave.

La habitación estaba en penumbras, aun así, me encontraba sentado junto a la cama de Judy, con mis dedos entrelazados con los suyos. En un momento dado, pensé que iba a despertarse, ya que su patrón de respiración cambió y mi lobo sintió que estaba a punto de abrir los ojos. Su loba se lo había hecho saber al mío, lo que despertó algo en mi interior, pero desapareció tan rápido como había llegado.

No había hablado con nadie... apenas podía apartar los ojos de mi compañera.

Eliza suspiró, pero antes de que pudiera decir nada más, llamaron a la puerta. Soltó un largo suspiro antes de retirarse, dirigiéndose hacia la puerta y abriéndola. Pude oler el aroma de mi hija estando allí, junto con el aroma de mi otro hijo en sus brazos.

Irene se había sacrificado por la familia, cuidando a su hermano recién nacido mientras yo me quedaba con Judy en la clínica de Eliza. Por supuesto, también había contado con la ayuda de mi madre y de la madre de Judy.

Lo único que me importaba era que mi hijo estuviese sano. Eliza mencionó que era fuerte y que podía sentir lo poderoso que iba a ser... lo poderoso que ya era.

—Papá... —Irene me llamó en voz baja, después de intercambiar unas palabras con Eliza en la puerta. Le entregó el bebé a Eliza, quién salió de la habitación, dejándonos solos.

Mi hija caminó hacia mí como si se le estuviese acercando a un animal rabioso, luego puso una mano en mi hombro, apretándolo suavemente.

—¿Cómo está? —preguntó, con la mirada fija en el rostro de Judy.

La vi marcharse, sintiendo un nudo en el pecho porque sabía que tenía razón; estaba dejando todo en suspenso. Eliza estaba convencida de que Judy despertaría pronto y se recuperaría, pero yo quería ser la primera persona que viera cuando abriera los ojos, quería estar ahí para mi compañera en cada paso del camino.

Sin embargo, sabía que tenía hijos y una manada que cuidar. Irene había pasado por muchas cosas en las últimas semanas. Alguien que ella creía que era su compañero la había abandonado, dejandola destrozada por ello. Sabía que intentaba ocultarlo, pero podía ver el dolor en sus ojos. No tenía ni idea de que Chuck en realidad estaba en nuestro territorio, capturado.

Me levanté, estaba a punto de ir tras ella, pero entonces sentí una mano envolver la mía, suave y débil. Seguidamente, su voz me golpeó como un tren.

—¿Gavin...?

Parpadeé y me giré para ver a Judy, quién tenía los ojos abiertos y me estaba mirando, realmente me estaba viendo.

—¿Judy? —pregunté, con mi voz traicionando mis emociones.

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