Rebeca, sabiendo que su sonrisa se burlaba sutilmente de Harry, asintió: —Sí.
Natalia descubrió que Cristian era realmente bueno con Rebeca.
Frunció el ceño.
Harry y su amigo no tenían hueco para comer juntos, pero como ya terminaron sus cosas, bajaron con Rebeca y Cristian para irse.
Fue entonces cuando Natalia contestó al celular.
Colgó la llamada y dijo: —Logan llegará en nada, bajo con ustedes.
Logan ya estaba esperando abajo cuando llegó el grupo.
Al verlos, salió del carro y saludó tanto a Harry como a Cristian.
Miró también a Rebeca, pero no le dirigió palabra.
Y Natalia, en cuando Logan se bajó del coche, se puso a su lado.
Los dos parecían una pareja de verdad.
Harry estaba intercambiando cumplidos con Logan mientras Cristian miraba rozando sus labios y hablando en tono frío: —Señor Lafuente, nosotros vamos a cenar, hasta luego.
Logan: —Hasta luego, señor Figueras.
Cristian y Rebeca tomaron entonces la delantera.
Después de comer con el señor Pérez y los demás, Rebeca condujo de vuelta a casa.
Justo cuando llegó a casa, entró la llamada de Hugo.
Rebeca dio un respingo y contestó: —Hola, señor Saucedo.
—El contrato ha sido firmado —dijo Hugo—. Puedes llamar a tu tío para confirmarlo. Después, llámame.
Dicho eso y, sin esperar a que la otra hablara, colgó.
Rebeca no esperaba que Hugo actuara tan rápido.
Sin embargo, ciertamente no confiaba en Hugo.
Después de pensarlo, llamó a Jorge: —Tío, ¿la empresa tiene un proyecto con la familia Saucedo?
—Así es. —Jorge se alegró mucho de que hubiera avances en la empresa, pero también le pareció un poco extraño, y preguntó—: Rebeca ¿cómo te enteraste de esto?
—Me lo dijeron —Rebeca se inventó una excusa y, tras unas palabras de preocupación por Jorge, colgó el celular y llamó a Hugo.
—Hasta el sábado.
Rebeca colgó el celular y se dirigió al despacho.
A las 5 de la tarde Carolina llamó y dijo que le apetecían sus platos.
Rebeca fue a la villa por la tarde.
Logan no estaba en casa.
Dijeron que se fue de viaje de negocios.
Rebeca se quedó a dormir esa noche.
Al día siguiente, antes de dejar a Carolina en el colegio, se acordó de que el sábado se iba a esquiar con Ana, así que se llevó su equipo de esquí que había dejado por aquí, para no tener que comprarlo de nuevo.
Carolina lo vio y preguntó: —Mamá, ¿vas a esquiar?
—Sí, en unos días.
Carolina: —¡A mí también me gustaría ir!
Aunque el otro día ya fue a esquiar con Natalia y los demás, ¡no había tenido bastante!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Señor Lafuente, su esposa ha pedido el divorcio hace tiempo
Llegué al capítulo 593 y no puedo seguir!. Taaantos capítulos y ahora resulta que quedé estancada. Pensé que por fin había encontrado una página donde podría leer una novela en forma continuada, sin comprar capítulos,pero no, son igual que las demás, ni siquiera dan chance de ver publicidad para seguir leyendo. Pésimo!!....