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Señor Lafuente, su esposa ha pedido el divorcio hace tiempo romance Capítulo 463

Para que nadie viera nada raro, Natalia trató de ser la de siempre, participando activamente en la conversación de Logan con Hugo y Kevin.

Por la noche, cuando Natalia llegó a casa, Karen, Rita y los denás estaban sentados en el sofá hablando.

Al verla regresar, Karen, mordisqueando su sandía, torció la cabeza y preguntó: —Natalia, ¿ya se despertó Esperanza?

Natalia negó con la cabeza: —Todavía no.

—¿Eh? ¿Y se sabe cuándo se despertará?

Natalia negó con la cabeza.

Al oír esto, Karen y Laura fruncieron el ceño.

Habían sabido de la repentina enfermedad de Esperanza no mucho después de que fue ingresada.

Logan le había contado a Natalia casi de inmediato su decisión de posponer unos días el divorcio por no afectar a Esperanza.

Para mucha gente, el divorcio no representaba nada bueno, y para Logan y Rebeca no era nada apropiado precipitarse a divorciarse si Esperanza estaba tan enferma.

Por lo tanto, Logan quería posponer el divorcio con Rebeca unos días, cosa que todos podían entender.

Sin embargo, después de todo, no estaban demasiado contentos con ello.

Al fin y al cabo, si Esperanza no hubiera tenido problemas, después de que Logan terminara su trabajo, él y Rebeca habrían podido divorciarse en estos días.

Ahora que no se despertaba, el divorcio se retrasará hasta quién sabría cuándo.

Silvia no tenía prisa, acarició la cabeza de su hija, y se rio: —No importa si la anciana se despierta o no, o cuándo se despierta, con los sentimientos de Logan por Natalia, se casarán tarde o temprano, ahora que ocurrió esto, será que lo bueno tarda en llegar, así que no se pongan ansiosos.

Cuando vio que Natalia no estaba muy bien, solo supuso que estaba muy cansada y no le dio mucha importancia.

***

Por otro lado.

Rebeca recogía sus cosas y se disponía a salir del trabajo cuando Cristian llamó a la puerta y le entregó unas invitaciones, sonriendo: —Los preparativos para la celebración del aniversario están casi listos, estas son las invitaciones reservadas para ti.

Rebeca las tomó y sonrió: —Vale, gracias.

—¿Gracias por qué? Entre nosotros las gracias sobran. —Tras decir eso, recordó algo y añadió—: Por cierto, también hice que enviaran una invitación al Grupo Lafuente, después de todo...

Rebeca asintió y sonrió: —Está bien, lo entiendo.

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