Este tipo de restaurantes de lujo se preocupan muchísimo por su imagen. Que Nicolás armara ese berrinche realmente afectaba la experiencia gastronómica de los otros clientes. El gerente se acercó rápidamente a mediar.
—Disculpe, señora, tenemos otros huéspedes VIP cenando en el restaurante, le pedimos que tranquilice a su hijo para no molestar a los demás comensales.
—¡Ah, pero ahí está la confusión! —Rafael señaló hacia Mariana a lo lejos—. Esa de allá es la verdadera mamá de este niño.
El gerente volteó hacia Mariana.
—¿Mariana Ortega? —El gerente negó con la cabeza, pensando que eso era completamente ridículo.
Miró a Rafael con una sonrisa profesional.
—Señor, por favor, no bromee. Aunque el niño vino con Mariana Ortega, siempre le dice "tía Mariana", mientras que a su amiga, en cuanto la ve, le grita mamá. ¿Quién es la verdadera madre? ¡Está más que claro!
Rafael quedó confundido. ¿Este niño le dice tía Mariana en público? ¡Qué interesante! Él miró a Valeria y arqueó una ceja.
—Parece que se atreve a tenerlo pero no a reconocerlo. ¿Tú crees que, si abro una cuenta falsa y publico esto, se le viene abajo todo su mundo?
Valeria observó a Mariana. Ella seguía sin moverse, obviamente no tenía intención de venir a reclamar a Nicolás. Valeria no se sorprendió para nada. Mariana había construido durante años su imagen de "primer amor nacional" y "diosa pura" en el mundo del entretenimiento. ¡Cómo se iba a atrever a que sus fans supieran que había tenido un hijo fuera del matrimonio hace cinco años!
Después de todo, la última vez que hizo pública una relación, sus fans masculinos se pusieron histéricos, anunciaron que dejaban de seguirla y perdió casi diez millones de seguidores en redes sociales. Desde entonces, Mariana ya no mencionaba temas relacionados con el amor en redes sociales ni frente a los medios. ¡Seguramente por miedo a perder más seguidores!
Se notaba que Mariana valoraba mucho su carrera. Valeria pensaba que no había nada malo en que una mujer tuviera una carrera que le gustara. Pero en la vida todo tiene un costo, Mariana quería su carrera y quería a su hijo, pero no quería asumir ningún riesgo. ¿Dónde existe algo tan conveniente en este mundo?
Mientras más lo pensaba, más absurdo le parecía a Valeria. Que Santiago amara a Mariana y estuviera dispuesto a protegerla era asunto suyo, pero ¿por qué rayos tenía que pagar ella por el egoísmo de Mariana?


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás