¿Ella era la mayor beneficiaria?
Valeria no lo creía.
Tomó el contrato y después de revisar algunas páginas, su expresión se tornó un poco seria.
¿Qué significaba esto?
Le estaba dando la mitad de sus bienes personales, y no solo eso, hasta su estudio...
—Hace dos años cuando quisiste crear tu estudio, siempre esperé que me pidieras ayuda, pero preferiste pedir un préstamo al banco antes que pedírmelo a mí.
Santiago la miró fijamente como en señal de querer decirle algo. Valeria, escudriñó el contrato en sus manos con sentimientos encontrados.
—La propiedad del edificio donde está tu estudio ahora está a mi nombre, después del divorcio pasará a ser tuya. El edificio tiene buena ubicación, quitando el piso que usas tú, las rentas de los demás pisos y los locales de abajo suman unos doscientos mil dólares al año.
—No necesito todo esto. —Valeria lo miró con frialdad—. Mira, no necesito que me des ningún tipo de compensación económica extra, solo quiero divorciarme lo más pronto posible.
—Sigue leyendo.
Santiago parecía haber anticipado que esas compensaciones económicas no serían suficientes para convencer a Valeria, así que había añadido una nueva cláusula al final del contrato.
—Después del divorcio, se cancelará tu relación de madre e hijo con Nicolás, yo me encargaré de prepararlo mentalmente y no permitiré que te vuelva a molestar.
Valeria se rio mostrando una clara señal de rabia.
—¿Así no debería ser desde el principio?
Santiago levanto las cejas, la miró, curvó ligeramente sus labios, de repente se volvió algo desvergonzado.



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