Entrar Via

Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 187

En la puerta de la sala de emergencias del hospital.

Lina recibió la noticia y llegó desde ginecología, sin siquiera tener tiempo de quitarse su bata. Valeria permanecía inmóvil, toda manchada de sangre, con la cara bañada en lágrimas, como si hubiera perdido el alma. Su amiga la llamó varias veces sin obtener respuesta. Sus ojos inundados en lágrimas miraban fijamente la puerta cerrada de la sala de emergencias.

—¡Valeria!

Ella la tomó de los hombros y la sacudió suavemente. Valeria parpadeó y la miró.

—Lina...

—Ya estoy aquí, no te angusties. Rafael va a estar bien.

Ella negó con la cabeza y cuando habló, su voz temblaba:

—Perdió mucha sangre, toda la espalda estaba cubierta de sangre. Por más que lo llamara... no me respondía...

—No tengas miedo, va a estar bien, ¡va a estar bien!

Lina la abrazó y la consoló.

—Rafael siempre ha tenido buena suerte, además el doctor Guerrero y varios especialistas en cirugía entraron a ayudarlo. Él es joven y se ejercita, ¡seguramente saldrá de esta sin problemas!

Valeria estaba en shock. Desde que entró a la sala de emergencias, se había mantenido tensa.

Pero, como Lina la abrazaba, su cuerpo comenzó a liberar tensión. Sentía mucho frío, mordía con fuerza sus labios y, al final, no pudo resistir más y se desmayó.

—¡Valeria!

Ella se apuró a sostener su cuerpo que se desplomaba y gritó pidiendo ayuda:

—¡Rápido! Traigan una camilla, llévenla a emergencias...

***

Las diez en punto de la mañana, afuera del registro civil.

El Maybach llevaba estacionado allí más de media hora. En el asiento trasero, Santiago tenía una expresión fría y sombría. Daniel había escuchado el teléfono vibrar varias veces, pero su jefe no había contestado ni una sola llamada. Imaginaba que era la señorita Ortega quien llamaba. Pues, esos días la señorita había estado acosando mucho a su jefe.

Él había estado de mal humor esos últimos días. Entonces, Daniel lo miró innumerables veces a través del cristal del auto. Santiago levantó la mirada hacia él... El empleado contuvo la respiración y apartó la mirada algo nervioso. Al instante, se escuchó la voz grave del hombre.

—Llama a Valeria.

—Sí. —Sacó su teléfono, buscó el número de Valeria y marcó.

La llamada entró, pero nadie contestó. Volvió a marcar dos veces más, con el mismo resultado.

—Señor, la señorita no contesta el teléfono.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás