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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 86

Al escuchar esto, la sonrisa que Lucas tenía en los labios desapareció al instante. Estos dos nunca se habían llevado bien.

Los ojos de Mariana brillaron mientras agarraba el brazo de Santiago, recostando su frágil cuerpo contra su pecho, mirándolo con ojos llenos de lágrimas.

—Santiago, dime, ¿por qué Nicolás se cayó por las escaleras?

Él bajó la mirada hacia ella.

—Fue mi descuido, lo siento.

—No te estoy culpando por eso... —Las lágrimas de Mariana comenzaron a caer una tras de otra—. Es solo que no puedo entender, hace apenas media hora me llamó, estaba muy feliz, me dijo que su mamá Valeria había vuelto a casa para pasar el año nuevo con él. ¿Por qué... por qué se cayó por las escaleras?

¿Nicolás había llamado a Mariana?

Santiago preguntó:

—¿Qué más te dijo?

—Me dijo que esta noche no podría volver a acompañarme, que la señorita Núñez no estaba de buen humor y que quería quedarse con ella. Nicolás es tan considerado que me sentí muy reconfortada. Le dije que se quedara tranquilo con la señorita Núñez, incluso le dije que si ella supiera lo considerado que es, seguramente se sentiría muy conmovida. Nicolás se puso muy contento al escucharme, me deseó feliz año nuevo y colgó. —Mariana se volvía más agitada mientras hablaba, y sus lágrimas caían como perlas de un collar roto—. Santiago, no te estoy culpando, tampoco estoy dudando de la señorita Núñez, es solo que... como madre, quiero saber por qué mi hijo resultó herido, solo quiero saber la razón...

Santiago la consoló con voz tierna.

—Mariana, solo fue un accidente, no te preocupes. El doctor Rojas ya llegó, Nicolás estará bien.

Ella lloraba como una flor bajo la lluvia, y respondió:

—Sí, tienes razón, Nicolás es tan bueno, tan considerado, seguro estará bien...

Lucas estaba parado a un lado, escuchando las palabras de Mariana. Bajo los lentes, una sombra siniestra apareció de forma gradual en sus ojos. Miró de reojo a Valeria.

En ese preciso momento, la puerta de la sala de emergencias se abrió y salió una enfermera, informándoles que Nicolás había perdido mucha sangre y necesitaba una transfusión cuanto antes.

Pero el banco de sangre no tenía tipo A disponible.

Nicolás era tipo A, al igual que Lucas.

Lucas dijo preocupado:

—Soy tipo A, ¡usen la mía!

—¡No puedes! —Mariana lo agarró del brazo—. ¡Nicolás no puede usar tu sangre!

Lucas torció el gesto, claramente molesto, mirándola algo confundido.

—¿Por qué no puedo?

Mariana quedó paralizada, sin saber qué responder en ese momento.

Capítulo 86 1

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