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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 482

El rostro de Vanesa se ensombreció aún más.

Solo después de que Mario se fue, Oliver pudo instalar a Azucena en un cuarto normal.

La humillación que les había hecho pasar Mario dejó a madre e hija con una expresión de pocos amigos.

Daisy no tenía ni idea de lo que había sucedido.

Se enteró por la tarde, cuando Camila, después de su siesta, fue a buscarla al hospital y le contó el chisme que había escuchado de las enfermeras.

—¿Cómo es posible que te perdieras todo ese numerito? —se lamentó Camila, dándose una palmada en el muslo.

Después de escuchar el relato tan vívido de su amiga, Daisy también sintió que había sido una lástima.

Pero Camila añadió:

—Parece que Oliver de verdad está enamorado de la zorra de Espinosa. Pero enamorado hasta los huesos.

—¿Por qué lo dices? —preguntó Daisy mientras comía un trozo de sandía.

—Pues como dicen por ahí, ¿no? Hay dos formas en que un hombre demuestra que ama a una mujer.

—Primero: gasta su dinero en ti. Y segundo: te resuelve los problemas.

—¡Todo lo demás es puro cuento!

Daisy estaba completamente de acuerdo con esa afirmación.

Camila le dio otra mordida a su sandía y, mientras masticaba, dijo:

—Oye, ¿y para cuándo crees que quiebre Oliver?

***

En comparación con el ambiente relajado y agradable del cuarto de Cintia, el de Azucena no era tan bueno.

Oliver, después de dejar instalada a Azucena, tuvo que regresar a la empresa.

Vanesa sí se quedó.

Pero ninguna de las dos estaba de buen humor.

Sobre todo, les molestaba pensar en la abismal diferencia entre la actitud de Mario hacia Daisy y la que tenía con Vanesa.

Desde que Vanesa había regresado al país, solo había visto a Mario un par de veces.

Y en cada una de ellas, él ni siquiera la había mirado directamente, y jamás había reconocido públicamente su identidad.

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