¿Por qué más iba a ser?
Si se trataba de Vanesa, ¿cómo no iba a tener prisa?
Daisy no le prestó atención a eso. Se quedó un rato más consultando algunas dudas con Mario y, cuando se fue, ya había anochecido.
Como tenía una reunión importante a la mañana siguiente, pasó al cuarto de Cintia para avisarle.
Luego fue al módulo de información para hablar con la enfermera de turno, y de paso preguntó a qué hora exacta saldrían los resultados de los estudios que faltaban para poder pasar a recogerlos.
En ese momento, Vanesa y Oliver se acercaban.
—Oli, lamento las molestias que te causó lo de mi mamá —decía Vanesa.
—No es ninguna molestia —respondió Oliver, con una gentileza poco común en él—. Tus asuntos son mis asuntos. Debiste habérmelo dicho antes para que tu mamá no tuviera que pasar por eso.
Las palabras de Oliver la reconfortaron, y no pudo evitar tomarlo del brazo.
—No quise seguir llamando porque no quería interrumpir tu trabajo.
—No te preocupes tanto por eso en el futuro. Si necesitas algo, solo dímelo.
El área de los cuartos VIP era tan silenciosa que cada palabra de su conversación llegó nítidamente a los oídos de Daisy.
No sintió absolutamente nada. En su lugar, anotó cuidadosamente en su celular la hora que le había dado la enfermera.
—Nosotras podemos recoger los resultados por los pacientes —le dijo amablemente la enfermera—. Señorita Ayala, si está muy ocupada, puede venir más tarde, no tiene que venir a la hora exacta.
Las palabras de la enfermera hicieron que la pareja volteara a ver.
Al darse cuenta de que era Daisy, Vanesa apartó la mirada con frialdad, pero se pegó aún más al brazo de Oliver.
Oliver también la miró, pero su expresión era indiferente.
La pareja se alejó rápidamente.
Otra enfermera regresó de su ronda y se quejó con su compañera:
—¿No que ya no había lugar? ¿Cómo es que sí la metieron?
—Escuché que el presidente Aguilar movió sus influencias.
Quizás porque Daisy estaba ahí, no hablaron más del tema, pero era evidente que ninguna de las dos estaba contenta.
Fue entonces cuando Daisy entendió.
Oliver se había ido con tanta prisa para conseguirle un cuarto VIP a la madre de Vanesa.
Sí que se preocupaba por su futura suegra.
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