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Sin Segundo Hijo, Sin Ti, Solo Divorcio romance Capítulo 495

Scarlett podía sentir su agitación, la inquietud que emanaba de él en oleadas. Incluso mientras cruzaba las intersecciones a toda velocidad, ella mantuvo el rostro impasible. Pero la mano se le fue por instinto a la manija que colgaba sobre la puerta.

Vincent tenía la expresión helada. Captó el movimiento por el rabillo del ojo. Sabía que estaba asustada. Aun así, no bajó la velocidad. En ese momento estaba preocupado por otra mujer.

Cuando el auto se detuvo en la entrada de la mansión Stewart, el mayordomo y algunos empleados salieron a recibirlos.

—Señor y señora Stewart. Por fin llegaron.

Vincent tenía la cara sombría. No dijo una palabra.

Scarlett bajó del auto y escuchó el saludo del mayordomo. Forzó una sonrisa apenas visible.

—Sí.

Apenas habló, la voz de Vincent la interrumpió.

—Hay cosas en el baúl. Llévalas dentro.

Estaba dando órdenes al personal con un tono más filoso que de costumbre. El mayordomo y los demás intercambiaron una mirada y se movieron en silencio a descargar el auto.

Scarlett intentó ayudar, pero uno de los empleados la disuadió con un gesto. Vincent caminó adelante, con zancadas largas, casi urgentes.

Scarlett lo siguió detrás, paso a paso, lento, arrastrándose a través de los portones de la mansión Stewart.

Cuando cruzó la puerta principal, la sala estaba llena de gente. Era Nochebuena: todos los Stewart habían vuelto a casa. No solo Amanda y Lucy, sino también Xavier, Richard...

Ni rastro de Luke ni de Vanessa.

Al entrar Scarlett, Xavier jugaba al ajedrez con Richard, Amanda se movía de un lado a otro en la cocina y Lucy revisaba su tablet. Al oír los pasos, todos en la habitación se dieron vuelta para mirarla.

Xavier sonrió.

—Scarlett. Llegaste.

Ella asintió.

—Sí.

Richard le echó un vistazo y no dijo nada.

Lucy dejó la tablet.

—¡Hola, Scarlett! Ven a sentarte conmigo.

Se corrió en el sofá para hacerle lugar. }Scarlett le sonrió, pero no dijo nada.

Un empleado dejó sobre la mesa de centro las cosas que Vincent había comprado y se retiró.

Vincent había subido directo al segundo piso apenas entró. Así que Scarlett se quedó sola.

Estuvo unos segundos parada de manera incómoda en el medio de la sala, hasta que por fin se encaminó hacia Lucy. Pero antes de que pudiera sentarse, Amanda salió de la cocina. Llevaba delantal, las manos grasientas y el pelo recogido de cualquier manera.

Apenas la vio, se le iluminaron los ojos.

—Ah, ya llegaste. Justo a tiempo. Estamos por empezar a cocinar. Encárgate tú.

Mientras hablaba, empezó a desatarse el delantal. Se acercó a Scarlett y se lo estampó en las manos.

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