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Su Regreso, Su Remordimiento romance Capítulo 169

—Kari…

Juliana intentó llamarlo, pero Karim ni siquiera se dio la vuelta; salió corriendo a toda velocidad.

¡Maldita sea!

¿Qué le pasaba a Karim hoy? Primero, vino a cuestionarla y a dudar de ella, y ahora, delante de sus narices, salía corriendo detrás de Otilia.

¿Dónde se había torcido todo?

El rostro de Juliana se ensombreció. Con su aspecto desaliñado y magullado, parecía un fantasma vengativo.

Fuera cual fuera el problema, ¡no iba a permitir que Otilia le arrebatara todo lo que tenía!

Con una idea repentina, Juliana sacó su teléfono y abrió la cámara. Puso una expresión de víctima desamparada, asegurándose de que su mejilla, hinchada y enrojecida por la bofetada, quedara bien enfocada, y se tomó una foto. En la imagen, parecía una pobre e inocente flor maltratada, esperando a que alguien la rescatara.

Le envió la foto a Rafael y, antes de que pudiera grabar un mensaje de voz, una ráfaga de notificaciones inundó su pantalla.

—[¿Qué ha pasado? ¿Quién te ha hecho daño?]

—[Juli, no te preocupes, ya voy para allá a defenderte.]

—[¡¿Pero qué ha pasado?! ¡¿Quién ha sido?!]

Tras los mensajes de voz, y sin darle tiempo a responder, recibió una llamada suya.

En cuanto contestó, la imagen de Juliana, magullada y desamparada, apareció en la pantalla.

Rafael, angustiado, le preguntó de inmediato:

—Juli, ¿quién te ha hecho esto? ¡Dímelo y me las pagará!

En el video, Rafael parecía muy alterado. Se levantó de golpe y salió corriendo. Por el fondo, parecía que acababa de salir de una sala de juntas, dejando a un grupo de altos ejecutivos con cara de no entender nada.

Por lo que había dicho el señor Aguilar, parecía que la señorita Aguilar había sido agredida.

—Juli, tranquila. Tu hermano se encargará de que se haga justicia.

Las lágrimas de Juliana finalmente cesaron, pero mantuvo su expresión de víctima mientras miraba a la persona en la pantalla.

—¿De verdad, hermano? Eres el mejor. ¡Eres la persona que más quiero en el mundo!

El ceño fruncido de Rafael se relajó, y su mirada se llenó de ternura.

Tras intercambiar unas cuantas palabras más, colgaron. La expresión de víctima de Juliana se transformó instantáneamente en una de triunfo.

Rafael era mucho más inteligente que ese tonto de Karim. Le había costado mucho esfuerzo ganárselo, siendo como era, siempre tan serio y sereno.

Estaba segura de que él no se dejaría engañar por las palabras de Otilia, como Karim.

Satisfecha, Juliana se fue a su habitación a arreglarse. En cuanto a la promesa de Karim de buscarle un médico, ni se acordaba.

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