Desde que Damián le hizo la promesa hasta que se concretó la reducción de la condena, no pasaron ni tres días.
Apenas Lucas colgó, Bianca recibió un mensaje oficial:
"Estimada señorita Bianca Núñez, la condena de quince años de su familiar, Enzo Núñez, ha sido reducida a dos años y un mes".
Pasar de quince a dos años; aunque no era abogada, sabía que eso era algo humanamente imposible.
Solo las más altas esferas del gobierno podían modificar algo así.
Entonces...
—Señora, por motivos de confidencialidad no puedo darle más detalles. Pero el jefe ha sacrificado muchísimo. En estos días apenas ha descansado, y sus problemas de gastritis, que usted había logrado curarle, han vuelto a empeorar.
Bianca entendió perfectamente a qué se refería Lucas.
Tras colgar, dudó un momento y le dijo a Vicente:
—Vicente, ¿podrías ayudarme a posponer el viaje al extranjero?
El auto frenó de golpe. Vicente se giró a mirarla, estupefacto.
—¿Por qué? ¿Acaso no sabes lo valiosa que es esta oportunidad?
¿Cómo no iba a saberlo?
Pero...
Le contó a Vicente sobre la reducción de la condena. Siendo un hombre de negocios, Vicente intuyó al instante el gigantesco precio que Damián debió haber pagado.
Sin embargo...
—Mañana hablaré con el Profesor Salazar y te daré una respuesta.
Bianca asintió.
—Llévame a Villa Serena.
Finalmente, viendo a Bianca entrar por las puertas de la mansión, Vicente llamó al Profesor Salazar para contarle lo sucedido.
El profesor no lo dudó ni un segundo. Golpeó la mesa y sentenció:
—¡Absolutamente no! Bianca tiene que irse al extranjero y alejarse de los Figueroa por un tiempo. ¡Si se queda más tiempo, su embarazo saldrá a la luz! ¡Si se empeña en quedarse, entonces cuéntale toda la verdad!
Vicente apretó el teléfono y asintió.

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