Bianca bajó del auto. Con la pierna herida, cada paso que daba se sentía como caminar sobre cristales rotos.
Damián se adelantó y, sin mediar palabra, la levantó en brazos nuevamente.
Bianca no se dejó llevar por el orgullo; no se resistió.
Así entraron al ascensor.
Sin embargo, esta escena fue presenciada por Julián Valente, quien no dudó en tomar una fotografía.
Acababa de terminar unos asuntos de la empresa y había sufrido un accidente de tráfico menor. Había ido al hospital para que lo revisaran, sin imaginar que se toparía con semejante espectáculo.
Recordó que Bianca había trabajado antes en el Grupo Figueroa, y luego se había ido con Vicente...
Y ahora, ¿Damián seguía enredado con ella?
¿Qué significaba esto?
Una mujer tan excepcional como Melisa Serrano, ¿acaso no podía competir con una cualquiera como Bianca?
¿Hasta dónde llegaba el descaro de esa mujer? Primero seducía a uno, y ahora intentaba enredarse con el mismísimo señor Figueroa.
Hablando en plata, ¡ni las mujeres de la calle que había visto en el extranjero se vendían tan bien como ella!
Julián decidió que no valía la pena hablar de esto con la familia de Vicente; ¡debía decírselo directamente a la familia Figueroa!
Recordaba muy bien que la abuela de Damián detestaba a las amantes.
¡Qué coincidencia, él también las aborrecía con toda su alma!
Usar la influencia de Doña Estela Figueroa sería la forma perfecta de expulsar a Bianca de la ciudad, ahorrándose el trabajo de ensuciarse las manos.
❀
Cayó la noche y, finalmente, la reanimación fue un éxito.
Se cumplió aquel famoso dicho del sector: «Si la muerte te reclama a las tres, el Grupo Figueroa te retiene hasta las cinco».
Al escuchar que tanto su hermano como su padre habían sobrevivido, la tensión que oprimía el pecho de Bianca por fin cedió.
Damián sabía perfectamente por qué habían intentado suicidarse. Era la primera vez que presenciaba el temple de la familia Núñez, la inquebrantable firmeza de su orgullo.
El médico se acercó para dar el reporte y le entregó la factura a Bianca.
Ella miró la astronómica cifra de los gastos médicos. Aunque ahora tenía cierta esperanza en su carrera, y aunque dedicara su vida entera al trabajo en lugar de estar con Damián, como investigadora jamás podría reunir semejante cantidad de dinero.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa