Doña Estela no dudó un segundo; arrojó el acta de matrimonio sobre la mesa. Negro sobre blanco. Pruebas irrefutables.
Julián se quedó boquiabierto.
Si Bianca era la esposa de Damián, entonces...
¿Significaba eso que Vicente la había contratado como asistente por respeto a Damián?
Pero, ¿por qué Melisa nunca se lo había mencionado?
Y lo más perturbador de todo...
La verdadera rompehogares, la que sabía que él estaba casado y aun así se metió en medio, era... ¡Melisa!
Cayó pesadamente sobre la silla, con los ojos clavados en el acta de matrimonio, incapaz de articular palabra durante un largo rato.
Doña Estela quiso exigirle una disculpa, pero un dolor agudo le atravesó el pecho.
El rostro de Bianca palideció de golpe y miró a Damián:
—¡La abuela se siente mal!
La puerta se abrió de golpe y un equipo médico entró de inmediato.
Solo entonces Bianca se dio cuenta de que Damián ya había contactado a los médicos con antelación, y a juzgar por su apariencia, eran todos especialistas extranjeros de primer nivel.
Mientras los médicos se llevaban a Doña Estela en una camilla, Julián pareció salir de su trance e intentó agarrar la muñeca de Bianca:
—Tú... la anciana...
Bianca trató de zafarse, pero antes de que pudiera levantar el brazo, otra mano se interpuso, apartando a Julián con firmeza.
Julián siguió la línea de aquel brazo hasta encontrarse con unos ojos oscuros.
—Señor...
—Joven Julián —la voz de Damián era gélida, su rostro no mostraba ni un ápice de emoción, pero cada palabra golpeó a Julián como una piedra—. Vete a casa y espera la demanda de mis abogados.
No dijo más. Tampoco le dio a Bianca la oportunidad de cruzar otra palabra con Julián. La tomó de la mano y dio media vuelta para marcharse.
Julián se quedó clavado en el suelo, sin dar crédito a lo sucedido.
¿Bianca era la esposa legítima?
Entonces, ¿Melisa era la amante?
La diosa que había admirado e idealizado durante tantos años... ¿era una vulgar rompehogares?
Pero, ¿por qué Melisa le ocultó la verdad sobre Damián y Bianca? ¡Era imposible que no lo supiera!
La realidad era demasiado difícil de asimilar para Julián...
❀
Fuera de la habitación del hospital, Damián contestó su teléfono.

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