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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 189

Bianca no quería ni imaginárselo.

—No dejaré que descubra que estoy embarazada. Sin importar el precio que tenga que pagar, protegeré a mis bebés.

Vicente le puso una mano en el hombro en señal de apoyo:

—Ve a descansar. Yo me encargaré de liderar el proyecto con el director Salinas. Tú solo tendrás que supervisar. Antes de aprobar cualquier movimiento, te lo enviaré para que lo revises; nada avanzará sin tu autorización.

Vicente confiaba ciegamente en la brillantez profesional de Bianca.

Ninguno de los dos mencionó el incidente con Julián.

Eran adultos; cada quien debía asumir las consecuencias de sus propios actos.

Al salir de la oficina, Bianca se encontró con Clara, que no paraba de maldecir frente a la pantalla de su teléfono.

Al acercarse, vio que Clara estaba a punto de tomar una captura de pantalla.

Al verla, Clara exclamó:

—¡Bianca! Pensé que no ibas a venir hoy. ¿Te sientes mal o esa rompehogares te volvió a amargar el día?

Bianca negó con la cabeza:

—No es nada. ¿Qué estás mirando?

Clara le puso el teléfono en la cara:

—¡Melisa presumiendo en sus redes sociales! Resulta que el señor Figueroa le regaló una de sus filiales para que la dirija y busque nuevos proyectos médicos. ¡Estaba a punto de mandarte la captura! Esto califica como bienes conyugales, ¿verdad? Cuando se divorcien, vas a poder reclamárselo y dejar a esa trepadora en la calle, ¿cierto?

Bianca negó suavemente. Cuando se casaron, él le hizo firmar un acuerdo de separación de bienes. Todo lo que Damián le regalara a Melisa estaba completamente fuera de su alcance.

Tomó el teléfono para ver la publicación.

La foto había sido tomada en la oficina de Damián. En la imagen, se veía a Melisa sosteniendo un documento que la acreditaba como la nueva directora de la compañía tecnológica, un puesto que había obtenido por puro nepotismo.

El texto decía: *'El hombre que te ama te levantará mil veces y será tu red de seguridad. Te amo, señor Figueroa'.*

Ahora lo entendía. Damián no solo era generoso con ella para comprar su silencio; con Melisa era verdaderamente desprendido.

Le regalaba una empresa para que jugara a ser ejecutiva, sabiendo que si la llevaba a la quiebra, él estaría ahí para cubrir sus errores.

En silencio, Bianca envió la captura de pantalla a su propio teléfono.

Por más difícil que fuera ganar el juicio de divorcio, iba a reunir cada prueba posible para estar preparada.

Justo cuando estaba por irse, Vicente salió de su oficina y la llamó:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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