Bianca le devolvió la mirada. Finalmente entendía por qué no había regresado a casa en toda la noche.
Ni siquiera había mencionado el acuerdo de divorcio del que habían hablado.
Tecnología Titán era una subsidiaria con apenas cinco años en el mercado y su rendimiento financiero estaba muy por debajo de las otras empresas del grupo.
Alguien con el estatus de Damián Figueroa no tenía ninguna razón lógica para estar allí.
Pero era la primera vez que Melisa Serrano tomaba las riendas de una empresa y cerraba un trato comercial. Damián estaba ahí porque temía que se aprovecharan de ella o que los demás ejecutivos no la tomaran en serio. Había bajado desde la cima del corporativo solo para ser su escudo.
Al igual que cuando Melisa entró a trabajar en BN Innovación, él la acompañó personalmente, enviando un mensaje silencioso pero letal a todos: ella le pertenecía a él y él la respaldaba.
Bianca apartó la vista y bajó la mirada, justo cuando la voz de Melisa llenó el pasillo.
—Te esforzaste mucho anoche, deberías haberte quedado descansando. Ya te dije que podía manejar esto sola, pero eres tan sobreprotector... ¡Me vas a malcriar!
Su tono era empalagoso, cargado de un coqueteo dulce y pegajoso.
Esa voz hizo que a Bianca se le revolviera el estómago, exacerbando sus náuseas matutinas.
No alcanzó a escuchar qué le respondió Damián, pero al levantar la vista, vio a Melisa entrando a la sala de juntas, caminando un paso detrás de él.
Por debajo de la mesa, Vicente extendió la mano y apretó suavemente la de Bianca en señal de apoyo.
Ella negó sutilmente con la cabeza y volteó el rostro para buscar los contratos.
Al entrar, Melisa notó que Bianca tenía la cabeza agachada, buscando documentos con el rostro inexpresivo.
Le pareció que Bianca estaba nerviosa, herida, e incluso aterrada de mirarla a los ojos.
Melisa esbozó una sonrisa triunfal y tomó asiento con elegancia.
—Señor Ávila, un placer.
Melisa ignoró por completo a Bianca y le tendió la mano directamente a Vicente.
En el fondo, le sorprendía que, a pesar de sus advertencias al Director Salinas, este hubiera decidido asociarse con la empresa de Vicente.
Supuso que Bianca había ido a llorarle a alguien, o quizás había pagado con algún otro tipo de favor para conseguir ese contrato. Después de todo, Bianca era inferior a ella en todos los sentidos y no tenía ninguna capacidad profesional real. ¿De qué otra forma habría conseguido el apoyo de Salinas?
Vicente mantuvo una expresión gélida.

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