Bianca ya no soportaba escuchar a Perla. Su mente estaba consumida por una sola duda: ¿Damián habría visto aquel video? ¿De verdad se lo mostraría a un médico? Si lo hacía, cualquier doctor con un poco de experiencia se daría cuenta de inmediato de que sus síntomas eran, en realidad, malestares del embarazo...
Al regresar a su habitación, Bianca dudó. ¿Debía enviarle un mensaje a Damián para intentar explicarse?
O tal vez podría esperar a que regresara por la noche y decírselo en persona...
Sin embargo, la noche cayó y dio paso a la mañana siguiente. Mientras Bianca se consumía en la preocupación, Damián, fiel a su costumbre, no regresó a casa.
Al mirar la pantalla de su teléfono, la conversación seguía estancada en el mensaje que ella le había enviado la noche anterior: '¿Vas a volver esta noche?'.
No había respuesta.
Incluso el acuerdo de 'renuncia a la custodia de los hijos' que había preparado para que él lo firmara seguía ahí, sin un destino claro.
Bianca bajó la mirada, tomó sus cosas y bajó las escaleras, lista para ir a la oficina.
Perla Figueroa seguía allí. Había preparado una mesa llena de platillos y le prohibió irse sin antes haber desayunado.
Bianca no tuvo energía para discutir. De todos modos tenía que comer, así que simplemente se sentó.
Perla miró su teléfono y murmuró con evidente frustración:
—¿En qué estará tan ocupado Damián? Ayer le envié el video donde te veías mal y ni siquiera me respondió. No sé si ya le preguntó a algún doctor. Ya que pediste el día libre hoy, te llevaré a que te revisen.
Al escuchar eso, Bianca dejó los cubiertos a un lado y miró a su suegra con total franqueza.
—No tiene que fingir. Aquí no hay nadie más. Puede tratarme como siempre lo ha hecho, le aseguro que no iré a quejarme con nadie. Si sigue haciendo esto, usted se cansa y yo me siento incómoda.
Dicho esto, Bianca se levantó y se dirigió a la salida.
Perla tardó unos segundos en procesar lo que acababa de escuchar.
¡Bianca prácticamente le estaba diciendo que todo su afecto era una farsa!
Ella, que había intentado tragarse su orgullo, que incluso había llegado a sentir lástima por la chica... ¡Y con esta actitud le pagaba!
Toda la comida, la sopa caliente que se había levantado de madrugada a preparar... Todo desperdiciado en una malagradecida.
—¡Empaca todo esto y envíaselo a Melisa Serrano ahora mismo! —estalló Perla, dirigiéndose al personal—. ¡Con razón Damián no te soporta! ¡Si no fuera por la abuela, jamás te habría mostrado una buena cara! Desde ayer estás aquí y ni siquiera has tenido la decencia de llamarme 'mamá'. ¡Eres una cualquiera sin educación! ¡A partir de hoy, aunque me ruegues de rodillas, no volveré a tratarte bien!
Bianca escuchó cada palabra, pero no le importó. Ni siquiera se molestó en responder y simplemente subió a su auto.
❀
Ese día, Bianca debía llevar a Clara a Tecnología Titán, una empresa tecnológica subsidiaria del Grupo Figueroa, para realizar una inspección presencial y negociar un contrato.
Sin embargo, a Clara le surgió un contratiempo de última hora, por lo que Vicente Ávila decidió acompañar a Bianca personalmente.

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