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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 29

—Tu mayor problema es que te crees demasiado importante.

El mensaje era claro: *«¿Hacerte la vida imposible? Ni siquiera vales el esfuerzo de mi desprecio».*

Aunque el corazón de Bianca ya estaba hecho pedazos, escuchar esas palabras le provocó una punzada de dolor inevitable.

Damián la observó mientras ella bajaba la mirada y se mordía los labios hasta dejarlos pálidos. Su tono no se suavizó ni un poco:

—Si antes de terminar tu jornada no me entregas una propuesta decente, te quedarás aquí trabajando hasta que logres algo que me satisfaga.

Bianca apretó los labios, tomó la carpeta y salió de la oficina.

Durante las horas siguientes, presentó cinco versiones distintas. En cada una de ellas, Bianca sabía que había hecho un trabajo impecable y logísticamente perfecto. Sin embargo, Damián rechazó las cinco.

Cuando la sexta versión fue devuelta, Bianca no pudo soportarlo más. Tragándose el terror que le inspiraba Damián, le preguntó directamente:

—¿Podría decirme, señor Figueroa, cuál es el problema exacto? ¿Qué parte del plan no le convence?

Damián estaba sentado tras su imponente escritorio, con los rascacielos iluminados de la ciudad a sus espaldas. Él era el amo absoluto de ese imperio. Sus facciones duras se ocultaban a medias en la penumbra.

—Pregúntate a ti misma qué motivos ocultos dejaste en ese plan.

«Motivos ocultos». Bianca no tenía idea de qué estaba hablando.

¿Por qué demonios seguía rechazando el documento?

❀

Era tarde. Todo el personal de la empresa se había ido a cenar. Bianca seguía en su escritorio, agotada y con un dolor sordo en la espalda baja.

De pronto, una mano esbelta y bien cuidada se posó sobre la séptima versión del documento, señalando una cifra específica.

—Si subes el presupuesto asignado para mí de ochenta mil dólares a ocho millones de dólares, te aseguro que te lo aprueba.

Bianca levantó la vista y vio a Melisa. Llevaba el cabello largo y ondulado peinado hacia un lado. Todo en ella irradiaba una confianza desbordante y altiva.

—Damián probablemente cree que no me estás dando el lugar que merezco en el evento y por eso te rechaza el plan —dijo Melisa con aire de superioridad—. Él siempre ha sido muy generoso conmigo. Debe pensar que asignarme solo ochenta mil dólares es un insulto para mí.

Capítulo 29 1

Capítulo 29 2

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