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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 32

Porque todos querían ver cuánto tiempo podría sostener un hombre poderoso esa promesa de 'amor eterno' hacia una sola mujer.

—En los cien años desde que se lanzó la colección 'Eterna Promesa', antes del señor Figueroa, solo dieciocho magnates de la élite la han encargado para sus esposas o prometidas. ¡Y sin excepción, todos han tenido matrimonios inmensamente felices!

Un amor único y exclusivo. Solo amaría a Melisa, para siempre.

El amor que Damián le profesaba a Melisa era así de evidente y descarado.

Bianca esbozó una leve sonrisa y apartó la mirada.

—Guárdenlo todo. En tres días, envíenlo. Ya lo he inspeccionado. A partir de ahora, estas piezas no pasarán por mis manos y estarán bajo vigilancia estricta en todo momento. Si algo se rompe, el responsable asumirá las consecuencias.

Una vez que todo estuvo organizado, la prioridad absoluta de Bianca era descubrir cómo renunciar.

Los beneficios en las grandes corporaciones eran excelentes, pero entrar era difícil... y salir era casi imposible.

Bianca dejó escapar un suspiro. Dio vueltas en la cama, incapaz de conciliar el sueño.

Era tarde en la noche cuando alguien golpeó la puerta.

Era Inés.

—El señor ha vuelto.

Como su pequeño apartamento aún no estaba listo y el banquete estaba a la vuelta de la esquina, Damián le había exigido que regresara a vivir a Villa Serena para estar a su entera disposición.

Lo que Bianca no esperaba era que ese hombre, que casi nunca pisaba la casa, hubiera regresado esa noche.

—Mm —fue la única respuesta de Bianca, sin mostrar ninguna otra reacción.

En el pasado, al escuchar esas palabras, habría bajado corriendo, llena de alegría, para recibirlo. Sin importar cuán frío fuera Damián con ella, Bianca siempre había intentado ser como un pequeño sol, esforzándose por derretir el hielo que lo envolvía.

Pero ahora, al borde del divorcio, ya no valía la pena desperdiciar sus sentimientos ni su energía en él.

Inés no esperaba una reacción tan apática. Recordando que Bianca se había atrevido a golpear a Bárbara Figueroa, no se atrevió a gritarle, pero, conteniendo su enojo, murmuró:

—El señor pide que le prepares algo de cenar y se lo lleves a su estudio.

Por alguna razón, Bianca recordó el día que regresó del hospital tras perder a sus bebés. Inés la había engañado para que le preparara la cena a Damián. Cuando se la llevó, él la rechazó con desprecio, diciéndole que se guardara sus estúpidas intenciones.

Esta vez, Bianca no respondió. Dejó que Inés la llamara un par de veces más, hasta que la mujer se marchó murmurando insultos entre dientes.

Capítulo 32 1

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