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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 608

Al final, suspiró:

—Vaya usted y tome asiento, más tarde se lo explico.

El profesor Salazar lo miró con seriedad.

—Espero que de verdad tengas una buena excusa.

Vicente cerró los ojos y asintió, sintiéndose totalmente impotente, y no pudo evitar mirar hacia Bianca.

En ese momento, Bianca y Mateo Quintero se estaban estrechando la mano.

Mateo sonrió y dijo, con un español impecable:

—Mi padre es Ricardo Quintero, y mi nombre es Mateo Quintero. Es un nombre fácil de recordar, ¿no le parece?

Efectivamente, lo era. Y además, sonaba bastante arrogante.

Bianca se limitó a sonreír con cortesía.

—Señor Mateo, encantada de conocerlo. Por favor, tome asiento.

Lorenzo Valdés también se sentó, justo al lado de Vicente.

Acercándose a su oído, Lorenzo murmuró:

—En el camino hasta aquí, me di cuenta de las intenciones de Mateo. Le ha puesto los ojos a Bianca.

—¿A qué te refieres? —preguntó Vicente en voz baja.

Lorenzo, perdiendo su habitual actitud relajada y con un tono sumamente serio, explicó:

—Le comentó a su padre que Bianca ahora pertenece a la familia Figueroa. Se enteró de la fiesta de reconocimiento y dijo que el apoyo que le dan es cien por ciento real. Además, recalcó que Bianca es hermosa, el tipo de mujer que provoca amor a primera vista. También mencionó que, ya que el señor Figueroa es su "hermano mayor", y dado que trata tan bien a Melisa como todo un romántico empedernido, la familia es íntegra y derecha.

Vicente soltó una carcajada burlona.

Cuando de hombres y mujeres de estos círculos financieros se trataba, especialmente herederos que manejaban los negocios de sus familias, ninguno era tonto.

¿Amor a primera vista?

¡Pura calentura!

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