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Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 155

Saúl apretó los dientes, su voz cargada de pesadez: —Leo desapareció. Anoche el señor Cárdenas tuvo un compromiso y no pudo regresar, así que yo me quedé cuidando a Leo en el hospital. Esta madrugada, antes de que saliera el sol, me llamó el área de finanzas de la empresa. Para no despertar al niño, fui a contestar a la sala de descanso. Salí unos veinte minutos después, y Leo ya no estaba.

Selena se despertó de golpe.

Se levantó de la cama de un salto y, mientras se vestía a toda prisa, ordenó: —Voy para allá ahora mismo. Ve a revisar las cámaras de seguridad del hospital. ¿El señor Cárdenas ya sabe esto? De paso, avísale al doctor Salazar por si hay que posponer la preparación preoperatoria.

Saúl se apresuró a explicar: —Quería llamarla a usted primero para confirmar que no se lo había llevado, antes de alertar al señor Cárdenas. Señorita Serrano, no se angustie, le avisaré al jefe de inmediato. Conduzca con cuidado.

Selena terminó de vestirse a trompicones y se lavó la cara en un par de minutos.

Mientras bajaba las escaleras, se secaba el rostro con una toalla de papel.

En la sala se topó con Vidal.

Vidal le dedicó una sonrisa perfecta: —El desayuno está por llegar, pedí tus panecillos dulces favoritos.

Selena ni siquiera se molestó en mirarlo mientras caminaba a paso acelerado hacia la puerta. —Tengo una emergencia, debo salir.

Vidal se quedó mirándola fijamente desde atrás, perdiéndose en sus pensamientos.

Veinte minutos después, Selena llegó corriendo al hospital. —¿Aún no lo encuentran?

Emilio acababa de llegar también.

Llevaba un traje impecable, pero su expresión delataba la urgencia con la que se había movido.

Como Selena llegó corriendo con tanta prisa, Emilio instintivamente levantó las manos para sostenerla por los brazos. —Ten cuidado. Saúl ya fue a revisar las cámaras.

Selena asintió con los ojos enrojecidos, entrelazando las manos mientras daba vueltas de un lado a otro por la habitación.

Saúl entró corriendo, con una expresión mezcla de alivio y absoluta incredulidad. —Las cámaras muestran que la abuela Zulema y la señora Fabiana se llevaron a Leo.

Selena parpadeó.

Se quedó de piedra.

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