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Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 174

Fabiana y Leo le preguntaban a Zulema a qué hora regresaría Selena.

Zulema miraba cómo el cielo en la distancia se oscurecía cada vez más, y su preocupación iba en aumento.

A las ocho de la noche.

Selena seguía sin aparecer.

Su teléfono mandaba directo al buzón.

Sin poder aguantar más, Zulema llamó desesperadamente a Emilio y le dijo con voz angustiada: —Señor Cárdenas, lamento muchísimo molestarlo a esta hora, pero ¿Selena se comunicó con usted hoy? La niña aún no ha regresado, su teléfono no da tono y estoy muy preocupada.

Emilio le respondió: —Voy a intentar localizarla.

Zulema colgó rápidamente, aferrándose a esa esperanza.

Emilio dejó a un lado el trabajo que tenía en las manos.

Se masajeó las sienes.

Y marcó el número de Selena.

Tal como había dicho Zulema, nadie contestó.

—Saúl.

Saúl entró de inmediato a la oficina. —Señor.

Emilio ordenó con voz severa: —Averigua los movimientos de la señorita Serrano después de que salió del registro civil hoy.

Saúl asintió.

Y se giró rápidamente para acatar la orden.

——

Por otro lado.

En la residencia de Vidal.

Él mantenía una expresión gélida, con los ojos llenos de una furia violenta y contenida.

Mireya estaba sentada a su lado.

Durante un largo rato, ni siquiera se atrevió a abrir la boca.

Al ver que se hacía tarde, Mireya se acercó con cuidado y le dijo en voz baja: —Vidal, ¿no quieres comer algo? Llevas todo el día sin probar bocado, me preocupa que te vayas a enfermar.

Vidal mantenía la mirada baja.

Sus largas pestañas ocultaban la tormenta de emociones que se desataba en sus ojos. —No tengo hambre.

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