Emilio asintió con un sonido gutural.
De repente, Saúl añadió: —¿Sabe? Hay un rumor circulando por ahí... ¿No se supone que Vidal es el hijo ilegítimo de la familia Paredes? Después de que el joven Clemente Paredes desapareciera durante tres años y fuera declarado muerto, las ramas secundarias de la familia empezaron a codiciar la herencia. Al enterarse de que a la señora Paredes le habían extirpado el útero por una enfermedad y no podía tener más hijos, ¡incluso presionaron al señor Paredes y a su esposa para que adoptaran a uno de los suyos...!
Emilio lo interrumpió con voz baja y severa: —Ve al grano.
Saúl soltó un ah y continuó: —Entonces no tuvieron más remedio que traer a Vidal de vuelta. Al fin y al cabo, lleva la sangre del señor Paredes en las venas. Además, Vidal regresó con un historial impecable y logró ganarse la aprobación de los accionistas. Para ganarse la confianza de la señora Paredes todos estos años, ¡se ofreció voluntariamente a trabajar gratis para la empresa! Presentó una petición para cobrar un sueldo mensual de un solo peso... aunque no sé si al final lo aprobaron.
Emilio se giró de golpe. —¿Qué dijiste?
Saúl estaba a punto de repetirlo cuando vio que Emilio caminaba apresuradamente hacia la salida.
—Ve a la conferencia de prensa del Grupo Paredes y echa un vistazo —ordenó Emilio.
—Pero, joven... —balbuceó Saúl.
—Tú encárgate de todo aquí, yo iré personalmente —sentenció Emilio.
Saúl se quedó sin palabras. ¿Qué mosca le había picado para salir con tanta prisa?
Emilio subió al coche y se dirigió a la conferencia. Intuía cuáles eran las intenciones de Selena, pero no estaba seguro de si ella sabía lo del sueldo simbólico de Vidal. Si era cierto que ganaba un peso al mes, significaba que Vidal no tenía ni un solo centavo a su nombre.
——
Selena regresó a la mansión.
Justo en ese momento, Vidal bajaba las escaleras, radiante y lleno de energía, enfundado en un traje impecable. Ese traje era una obra maestra hecha a mano que Selena le había encargado a un sastre italiano de primer nivel; había tardado meses en confeccionarse y llegó a la casa hace un mes. Selena lo había planchado con un cuidado meticuloso y lo guardaba en el clóset con una funda antipolvo.
El corte del traje era sencillamente perfecto. Resaltaba los hombros anchos y rectos del hombre, marcando una silueta en forma de triángulo invertido y una cintura definida que lo hacía lucir tan imponente como un roble.
Físicamente, Vidal era sumamente atractivo. Pero, ¿quién imaginaría que debajo de esa fachada deslumbrante se escondía un alma retorcida y podrida por sus constantes traiciones?
Vidal se acercó con una sonrisa y le tomó la mano.
—Selena, hoy es la conferencia por la salida a bolsa de la empresa. Como mi esposa, necesito que me acompañes en todo momento.
Selena levantó la mirada y lo miró fijamente a los ojos. Su voz fue tan suave como el roce de una pluma.
—De acuerdo.
El equipo de la marca de ropa llegó con su vestido y el maquillista también estaba listo.
Vidal levantó la mano y le acarició suavemente la mejilla.
—Tú arréglate tranquila. Cuando estés lista, Javier vendrá a recogerte para llevarte al evento. Yo me adelantaré.
La mirada de Selena se detuvo en la corbata de nudo Windsor que Vidal había asegurado con un pisacorbatas de platino. Al subir un poco más la vista, notó una marca rojiza, un chupetón que se asomaba sutilmente por encima del cuello de la camisa.

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