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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 146

Sábado, cafetería.

Mauricio llegó diez minutos antes.

Gloria llegó barriéndose a la hora exacta; Cecilia la dejó en el lugar y se fue de viaje.

Iba con la cara lavada, ni siquiera se puso labial.

Gloria tenía la piel impecable y radiante. Aún sin maquillaje se veía hermosa, sin una sola imperfección. Vestía sencillo, pero irradiaba juventud.

El hombre no era como se lo había imaginado.

Esperaba a un profesor serio, formal. De traje, con lentes de pasta y cara de aburrido.

Pero él vestía casual, con un suéter gris que lo hacía ver relajado y mucho más joven de lo que ella pensaba.

Era alto y delgado.

Gloria habló con cautela.

—¿Mauricio?

Mauricio levantó la vista, arqueando una ceja.

—¿Cecilia?

Parecía que intercambiaban una contraseña.

Al ver a Gloria, Mauricio no pudo evitar una leve sonrisa.

Parecía una de sus alumnas.

La señora Flores le había dicho que su hija vestía a la moda, era alta y tenía un estilo más bien llamativo y atrevido.

Pero la persona frente a él no coincidía en nada con la descripción de la señora Flores.

Mauricio lo intuyó, pero no la delató.

Gloria murmuró algo por lo bajo.

Mauricio apretó los labios para contener la risa.

—Te escuché.

—De hecho, muchos creen que por ser profesor debo ser un viejito calvo; mis alumnos también lo piensan.

Gloria soltó una risa avergonzada.

—Qué pena, señor Solís.

Gloria dijo un par de cosas a propósito para darle una mala impresión y sabotear la cita.

Pero su plan de arruinarlo todo falló.

Mauricio tenía mucho sentido del humor.

Ella creía que sería un profesor anticuado.

—Puedes llamarme por mi nombre.

Luego se presentó formalmente:

—Hola, soy Mauricio.

Gloria comentó:

El clima aún estaba fresco, no era temporada de bebidas heladas.

Ella dijo: —Creí que no tomabas cosas frías.

—Me daba la impresión de que los profesores se cuidaban mucho. Ya sabes, por la edad, la gente mayor evita lo helado.

Mauricio negó con la cabeza.

—Señorita Carrillo, usted es doctora, ¿los doctores también toman cosas heladas?

—A mí me gusta lo frío.

—Además, entré a la escuela muy joven, soy dos años menor que el promedio de mi generación.

Ella bebió un sorbo de café para disimular la incomodidad.

Gloria no se dio cuenta de que Mauricio, siendo la primera vez que la veía, sabía que era doctora y hasta había dicho su apellido por error.

Ella estaba ahí supuestamente como Cecilia.

Entre la plática, Gloria fue bajando la guardia.

Una hora después, llegó la hora de comer.

Mauricio la invitó.

—¿Te parece bien?

Cecilia le mandó mensaje:

—El restaurante lo reservó mi mamá, tienes que ir.

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