Además, se parecía un poco a Bruno Guzmán.
Lucas Ortega no pudo aguantarse y soltó una carcajada.
—Esteban.
—Se me hace demasiado gracioso. Hace rato sentí que le estabas copiando a Bruno.
—Pero ahorita ya estoy seguro. Lo estás imitando.
Esteban Aguilar frunció el ceño y decidió ignorarlo.
Lucas siguió hablando solo.
—Pero no manches, la verdad sí te ves mucho más joven así.
La diferencia de edad y la relación con Gloria Carrillo se habían convertido en una espina clavada en lo más profundo de su orgullo.
Esteban arqueó ligeramente una ceja y preguntó, fingiendo indiferencia:
—¿Joven?
En realidad, él no era viejo.
Simplemente, comparado con Gloria, sí le llevaba varios años.
Lucas asintió.
—Te quitaste varios años de encima.
—Ya le das batalla al Dr. Guzmán.
En los ojos de Esteban brilló una sonrisa de satisfacción.
Hoy, cuando Gloria lo miró, notó claramente su sorpresa.
A ella seguro le gustaba ese estilo.
Entonces él cambiaría para ser lo que a ella le gustaba.
Esteban bajó la cabeza para revisar unos documentos sin dignarse a mirar a Lucas ni una sola vez.
Lucas seguía platicando chismes por su cuenta.
—Si no tienes nada que hacer, llégale —dijo Esteban con voz fría.
Lucas parloteaba como un mosquito.
Zumbando todo el tiempo en su oído.
Lucas soltó un bufido.
—Vengo por asuntos serios, eh.
—Bruno acaba de tomar las riendas de la familia Guzmán y ya se nota que van para arriba.
—Más te vale tener cuidado, porque él también quiere su rebanada del pastel en el sector tecnológico.
Esteban movió ligeramente las cejas; era imposible descifrar lo que pensaba.
Dijo con tono indiferente:
—La verdad, estoy ansioso por ver qué trae.
Bruno apenas llevaba un mes a cargo del Grupo Guzmán y ya había hecho cambios drásticos.
Además, muchas de las reformas que Bruno implementó en su empresa eran movimientos que Esteban ya había planeado.
Pensó que, si Bruno no fuera su competencia,
sería un excelente socio comercial.
Sin embargo, el Grupo Impulso no era algo que Bruno pudiera superar tan fácilmente.
Tras dejar a Esteban en su departamento, el asistente arrancó el coche para irse.
En ese momento se cruzó con Bruno.
Dos coches: uno salía del residencial,
el otro entraba.
Simón cayó en cuenta de a quién se parecía el peinado y la ropa de Esteban.
Se parecía al Dr. Guzmán.
Simón se quedó en shock un buen rato.
¿Esteban estaba imitando al Dr. Guzmán?
Con esa respuesta en mente, Simón empezó a prestar atención a cada movimiento de Esteban.
Notó que su ropa era cada vez más juvenil.
Una idea increíble le vino a la mente.
A la señorita Carrillo le gustaba el Dr. Guzmán.
Al señor Aguilar le gustaba la señorita Carrillo.
Por lo tanto, Esteban estaba imitando a Bruno.
Quería reemplazar a Bruno.
Bruno era el hombre ideal.
¿Y Esteban era el sustituto de Bruno?
Que el arrogante señor Aguilar se convirtiera en un plato de segunda mesa… Ese pensamiento hizo que Simón negara con la cabeza y sintiera un escalofrío.

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