Tras ser rechazado, el director se quedó con las ganas. La señora Guzmán cruzó una mirada con Beatriz antes de retirarse del set.
El señor Guzmán, tras ceder el poder a Bruno, llevaba una vida de jubilado muy tranquila: jugaba cartas, regaba las plantas, cocinaba para su esposa y esperaba a que ella saliera del trabajo. Bruno también apartaba un día para ir a cenar con sus padres. Hoy era viernes, así que, si no había imprevistos, Bruno iría a la mansión Guzmán.
Bruno llegó antes que su madre. Al verlo, su padre lo llamó a la cocina. Le preguntó sobre la empresa y luego el tema derivó hacia Beatriz. El señor Guzmán tomó un sorbo de té y se quedó callado un buen rato.
Bruno notó su vacilación.
—Papá, ¿qué pasa?
El señor Guzmán habló con gravedad y un tono significativo. Al escuchar la respuesta, los ojos de Bruno mostraron asombro.
—Podemos filtrar la información a los reporteros aprovechando la conferencia de prensa del Grupo Guzmán —sugirió Bruno.
Su padre estuvo de acuerdo.
—Bien.
A la conferencia del Grupo Guzmán asistiría la crema y nata de Cruz del Sur. Se escucharon ruidos abajo; la señora Guzmán había llegado. El señor Guzmán dejó su taza.
—Todavía no le digas nada a tu mamá.
—Enterado.
Esa noche cocinaron los empleados de la casa. Los tres se sentaron a la mesa. La señora Guzmán mencionó su encuentro con Beatriz a la salida de clases. Padre e hijo intercambiaron miradas.



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