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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 216

Una vez resuelto el asunto de los Carrillo y Alexander, Fernando y Gabriela se quedaron allá para gestionar la investigación y los trámites restantes.

Esteban dejó gente para ayudar a la pareja.

Al día siguiente, Esteban y Gloria se prepararon para regresar.

Antes de partir, Gabriela guardó silencio; no fue capaz de revelar la verdad. Cruzó una mirada con Fernando y él negó con la cabeza.

Gabriela entendió. Después de todo, era la niña que habían criado. Tras tantos años, ya la consideraban como propia.

Gloria se despidió de sus padres.

Gabriela le acarició la mejilla.

—Estás cada vez más alta, ya casi no te alcanzo.

Gloria sonrió, con un tono un poco mimado.

—Mamá.

Esteban estaba a cinco metros de distancia; el coche para ir al aeropuerto esperaba a un lado. Su mirada permanecía fija en Gloria, aunque ella lo evitaba.

Fernando se acercó a hablar con Esteban.

—Esteban. Estos años hemos estado acá por el negocio y hemos descuidado a Gloria. Te encargo mucho que la cuides.

Esteban sonrió.

—Será un placer, Don Fernando.

Esos días, Esteban se había comportado como un joven respetuoso, cuidando muy bien de los dos. Dada la amistad de años entre las familias, Fernando y Gabriela no sospecharon nada raro.

Gabriela y Gloria también se acercaron.

La mirada de Esteban se posó en Gloria, quien esquivó sus ojos.

Esteban sonrió levemente y dijo con cortesía:

—Don Fernando, Doña Gabriela. Gloria y yo nos vamos a casar.

Fernando y Gabriela intercambiaron miradas, un poco atónitos.

Gabriela frunció el ceño, pensativa. La amabilidad que había mostrado hacia Esteban desapareció, reemplazada por la preocupación de madre.

—Esteban, ¿cuándo empezaron a salir tú y Gloria?

—Gloria —la consoló Fernando—, en cuanto arreglemos las cosas aquí, regresaremos.

Camino al aeropuerto, Simón reportó los hallazgos de la investigación.

—Jefe, ya tenemos pruebas sustanciales de que fue la familia Beltrán.

—Carlo, el hijo de Arturo.

—Es aquel del que se decía que había muerto por enfermedad hace años. Este hijo ya es mayor, debe ser adoptado; lo adoptaron cuando tenía la misma edad que el hijo fallecido. Arturo mantuvo en secreto la muerte de su hijo ese año, así que poca gente sabe de este niño adoptado; por fuera todos creen que su hijo sigue vivo.

El rostro de Esteban se ensombreció.

—No recuerdo que la familia Carrillo tuviera rencillas con los Beltrán en el pasado.

Al decir esto, no intentó ocultárselo a Gloria.

Simón expresó su teoría:

—Creo que lo más probable es que a la familia Beltrán le creció la ambición.

Los Beltrán habían estado tranquilos mucho tiempo. Parecía que habían desaparecido de entre las grandes familias de Cruz del Sur, pero en realidad habían estado cobrando fuerza en silencio.

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