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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 253

Gloria salió, y solo entonces él se movió.

Giró la cabeza lentamente, con una sonrisa algo forzada para agradar.

—¿Qué pasa?

Su tono era ansioso y aturullado.

—¿Te sientes mal?

Hizo muchas preguntas.

—¿Te duele la cabeza?

—¿O tuviste una pesadilla?

Gloria encendió la luz con un clic.

Esteban no se adaptó a la claridad de inmediato y entrecerró los ojos levemente.

La miraba con urgencia y preocupación.

Gloria negó lentamente con la cabeza.

—Solo vine a tomar agua.

—¿Todavía no te duermes?

Esteban seguía sonriendo.

—Yo... ya casi me duermo.

Su voz sonaba ronca.

Después de beber agua, Gloria regresó a su habitación.

A la mañana siguiente.

Esteban estaba en la cocina; ya había preparado el desayuno.

El hombre con el delantal puesto se veía cómico y gracioso.

El delantal era para uso de la empleada doméstica, y a él le quedaba un poco pequeño.

Al salir, Gloria percibió olor a huevo quemado, y también a pan dulce y café.

Esteban había quemado los huevos; había comprado pan de caja con la intención de hacer sándwiches.

Él siempre era organizado y meticuloso en lo que hacía.

Había preparado dos planes.

El primero era hacer sándwiches.

El segundo, si los arruinaba, era salir a comprar el desayuno.

Así que había reservado tiempo suficiente.

En cuanto se quemaron los huevos, salió inmediatamente a comprar café, pan dulce y unos tacos de canasta.

Ella ya se había aseado.

A Esteban se le olvidó quitarse el delantal.

Dijo apresuradamente:

—¿Vas a desayunar?

Su tono era cauteloso, temeroso de que ella lo rechazara.

Gloria asintió.

—Está bien.

Una sonrisa apareció en el rostro de Esteban.

Al segundo siguiente, Gloria tomó un vaso de café y una pieza de pan.

—Me lo como en el camino.

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