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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 298

Ya era de noche cuando llegaron Damián y Simón.

El ambiente en la habitación del hospital ya no se sentía tan lúgubre y frío.

Habían pasado la Navidad ahí mismo, mientras Esteban seguía en coma.

Separados solo por una pared, afuera se escuchaba el estruendo de los cohetes y fuegos artificiales, mientras que adentro reinaba un silencio desolador, sin rastro de vida.

Por un momento, pensaron que esa Navidad también se les iría así.

Solo ellos sabían lo que pesaba la soledad de hacer guardia en ese cuarto.

Damián se quedó de pie en la puerta y cruzó una mirada con Esteban.

Ambos sonrieron, una sonrisa franca, que venía desde el fondo.

Para Damián, no era solo que se le quitara un peso de encima; lo más importante era que su hermano, con quien había crecido y luchado hombro a hombro, había despertado.

En estos días, la gente cercana a Esteban había vivido con el alma en un hilo, sintiendo la muerte rondar.

No parecía haber mucha diferencia entre un cuerpo en estado vegetal y un cadáver.

La única diferencia era que, al menos acostado ahí, dejaba una pizca de esperanza para sus amigos y familiares.

Pero el dolor de los suyos era insoportable; ese vacío y el miedo los estaban consumiendo poco a poco.

Por suerte, por suerte...

Despertó.

Aunque tenía recuerdos borrosos, Esteban sabía que Damián había estado al frente de Grupo Impulso en su lugar.

Con una sonrisa cómplice, Esteban dijo:

—Damián.

—Gracias.

Gloria había salido por agua y, al ver la escena desde afuera, decidió no entrar de inmediato.

Les dio su espacio.

No hubo sentimentalismos excesivos entre ellos; se entendían perfectamente sin decir mucho.

Damián asintió.

—No hay de qué.

—Solo asegúrate de darme un buen bono —bromeó.

Esteban apretó los labios conteniendo la risa.

—Sin problema.

—Pide lo que quieras.

Podían bromear abiertamente sobre dinero e intereses sin que eso afectara su amistad.

Porque habían caminado juntos desde la juventud hasta la madurez.

Habían compartido momentos de gloria, habían topado con pared y seguían juntos hasta hoy.

Esteban sabía que Damián no le cobraría el favor realmente.

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