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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 300

Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios, y sus ojos se iluminaron.

Gloria sintió que le iba a dar el patatús del coraje, pero apretó los dientes y asintió.

—Correcto.

Esteban soltó una risita satisfecha y preguntó directamente:

—¿Entonces cuándo te mudas de regreso?

—¿Necesitas que te ayude?

Gloria, aguantando la respiración, respondió:

—Gracias, no hace falta.

Al día siguiente, Bruno ayudó a Gloria a mudar sus maletas.

Al dejarla en el departamento, Bruno lo miró con los ojos entrecerrados.

—Esteban.

—Si no fuera porque acabas de salir de una enfermedad grave, te juro que te golpearía.

Esteban lo ignoró y simplemente dijo:

—Cuñado.

—¿No quieres pasar un rato?

Bruno soltó una risa fría y cerró la puerta de un golpe.

Las flores en el balcón del departamento seguían vivas y hermosas.

Lucas y Damián se habían turnado todos los días para regarlas.

Lucas sentía que Esteban despertaría y quería que su casa tuviera algo de vida, así que cada semana arrastraba a Damián para cocinar y comer ahí.

Una casa se vuelve triste cuando nadie la habita.

Lucas no quería que el departamento de Esteban se sintiera abandonado, así que incluso la señora de la limpieza iba regularmente.

A veces, llenaban el refrigerador con fruta y comida congelada.

Cuando Lucas iba a regar, aprovechaba para comerse la fruta y los ravioles.

Al ver que las flores del balcón estaban intactas, Esteban mandó un mensaje al grupo de WhatsApp.

[Gracias.]

[Cuidaron bien las flores.]

Lucas preguntó:

[¿Hay recompensa?]

[Que conste que iba todas las mañanas a regártelas.]

Esteban sonrió.

Por la noche, Esteban insistió en cocinar él mismo.

Gloria sentía que era casi un abuso poner a trabajar a un convaleciente.

Pero él se empeñó.

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