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Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas romance Capítulo 613

Wilda solo sentía que las dos hermanas Harlow eran como una maldición imposible de esquivar: pegajosas, persistentes, imposibles de sacar de la familia.

Ante su interrogatorio, Pedro pareció no percibir en absoluto la tensión del salón. En cambio, rodeó los hombros de Beatriz con el brazo de manera más íntima y la presentó abiertamente. —Abuela, déjame presentártela formalmente. Ella es mi novia, Beatriz. Empezamos a salir hace poco y, como hoy se dio la oportunidad, quise traerla para que la conocieras.

Beatriz siguió el juego con naturalidad y mostró una sonrisa dulce y obediente. —Hola, Wilda.

—Hum. —Wilda soltó un resoplido frío, recorriendo a Beatriz con una mirada afilada—. Ni siquiera están cerca de hablar de matrimonio; habría bastado con que vinieras a verme a solas. ¿De verdad era necesario armar tanto espectáculo?

La sonrisa de Beatriz se tensó una fracción de segundo, pero enseguida volvió a la normalidad.

Pedro actuó como si no hubiera notado nada. Soltó una risita y dejó que su mirada vagara con intención entre Mason y Amelia antes de hablar despacio. —Con razón reaccionaste así apenas viste a Beatriz, abuela. Parece que mi gusto para elegir novia no es tan distinto al de mi hermano, después de todo.

Agrupó a Beatriz y Amelia a propósito. Rebajaba la posición de Amelia al mismo tiempo que lanzaba una sutil pulla contra el criterio de Mason.

Amelia estaba sentada erguida, y sus dedos se cerraban levemente alrededor de su copa. Sin embargo, su expresión seguía serena.

Por otro lado, la mirada de Mason se oscureció al instante.

No dijo nada. En cambio, colocó con suavidad la mano sobre la de ella; el calor de su palma la sostuvo en silencio.

Beatriz, entretanto, pareció no verse afectada por la frialdad de Wilda. Dio un paso al frente y le presentó una caja de regalo exquisitamente envuelta con ambas manos, con una voz cálida y familiar. —Ha pasado tiempo, Wilda. Hace poco estuve en Porteria por trabajo y escogí especialmente algunos suplementos para ti. Son muy buenos para la salud; espero que te gusten.

Wilda miró el costoso regalo y su expresión se suavizó un poco, aunque no extendió la mano para tomarlo. Era evidente que dudaba.

Al verlo, Pedro habló enseguida, casi como si estuviera presumiendo. —Abuela, no dejes que el hecho de que Beatriz comparta apellido con Amelia te predisonga. Ella no es como ciertas personas. Lleva mucho tiempo ayudando en la empresa familiar y es muy capaz.

—Hace poco, cuando fue a Porteria, consiguió por sí sola una alianza con el señor Jewell del Grupo Holden. Es un acuerdo enorme.

El Grupo Holden.

¿No era esa la empresa del tío de Febe, Holden Jewell?

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