Yadira dijo: —No puedo creer que no lograras tomar ni una sola foto en todos los días que estuviste allá.
Dayan dijo, un poco apenado: —De verdad no se me pasó por la cabeza. Estaba muy metido en la pelea con mis hermanos por Uriel. Todo fue culpa de Gerardo y Celestia.
Yadira preguntó: —¿Y por qué fue culpa de ellos?
—Si hubieran tenido trillizos o cuatrillizos, habría tenido más oportunidades de cargar a mis sobrinos porque serían un montón. Si hubiera sido así, seguro que se me habría ocurrido tomarles fotos.
Yadira se rio y por poco choca con el carro de enfrente porque se distrajo un segundo. Por suerte, pisó el freno a tiempo y evitó el accidente.
Después de calmarse, siguió manejando.
Se volvió más cuidadosa y no se atrevió a distraerse de nuevo. A pesar de eso, siguió preguntándole a Dayan: —¿Crees que es fácil tener trillizos o cuatrillizos? Además, Celestia la pasaría muy mal durante el embarazo. Los gemelos son más comunes. Los trillizos ya son raros, ni se diga los cuatrillizos. No te preocupes si no pudiste tomar una foto. Iré a San Magdalena para la fiesta de bienvenida y veré al bebé yo misma. ¿Uriel se parece a Cele o a Gerardo?
Dayan contestó: —Al principio pensé que se parecía a Gerardo, pero unos días después se parecía más a Celestia. Bueno, los bebés cambian de cara todos los días. Sus rasgos todavía no están bien definidos. Sabremos a quién se parece Uriel cuando crezca un poquito. De cualquier forma, se parecerá a Gerardo o a Celestia. Como los dos son guapos, sus hijos no se quedarán atrás. Mi sobrino seguro que será un niño muy guapo. Lástima que no fue niña. Te voy a contar un secreto, Yadira. Mis hermanos y yo fuimos a comprar unos cuantos vestidos de princesa, pensando que se los podríamos regalar al bebé si era sobrina. La verdad es que los vestidos para niñas son preciosos. Hasta Gerardo compró algunos.
Los Castell sabían que la probabilidad de que Celestia tuviera una niña en su primer embarazo era muy baja.
Sin embargo, la vidente que nunca habían conocido pero en la que confiaban le había dicho a la abuela Mariaje que Gerardo y Celestia serían la pareja que acabaría con la sequía de hijas en su familia.
Gerardo y Celestia estaban destinados a tener hijos de ambos sexos.

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