—¿Por qué les pides a mamá y a papá que averigüen sobre la familia de Osiris, abuelo?
»No me voy a casar con él. No hay necesidad de investigar a su familia.
Rosalinda añadió:
—¿No creerás que voy a terminar saliendo con Osiris, o sí? Admito que no está mal, pero somos enemigos. Trébol Corporativo y Quantum Dynamics también son competidores en los negocios.
»Le voy a organizar dos citas a ciegas al día durante el próximo mes. Estoy segura de que eso resolverá sus preocupaciones sobre el matrimonio.
»Si una de las citas a ciegas sale bien, tendrá que darme dos grandes negocios como muestra de agradecimiento por ser su celestina.
Todo era una ilusión de Rosalinda.
—¿Crees que Osiris es tan fácil de manejar? —dijo el viejo señor Rafael—. Aunque aceptó que le organizaras dos citas a ciegas todos los días, pidió que estuvieras presente en cada una. También quería que pagaras las comidas.
»Eso significa que tendrás que comer con él durante todo un mes. No sabemos qué clase de rumores circularán durante ese tiempo.
—Tengo boca —dijo Rosalinda—. ¿Crees que no voy a dar ninguna explicación cuando la gente malinterprete mi relación con Osiris?
—¿Y cómo lo vas a explicar? ¿Vas a decir que le estás organizando citas a ciegas como compensación por haberte propasado con él y arruinar su reputación?
Rosalinda se quedó muda.
—Deberías conocer bien a Osiris después de competir contra él durante tantos años. ¿No te parece que cedió demasiado rápido esta vez? Debe de tener un as bajo la manga, o simplemente estaba cavando un hoyo y esperando que cayeras en la trampa.
»Desde el momento en que firmaron el acuerdo, caíste en su juego.
—Si pensabas que era un problema, ¿por qué no me lo advertiste y me impediste firmar el acuerdo, abuelo? —dijo Rosalinda.
—La compensación que sugirió era razonable. Si no hubieras aceptado sus términos, ¿habrías estado dispuesta a casarte con él si te hubiera exigido que te hicieras responsable?
—No hay necesidad de decirle esto a Rosalinda, abuelo. Ella y Osiris llevan años peleando. Incluso si sintieran algo el uno por el otro, no serían capaces de darse cuenta.
—¿Por qué no? No me trates como si fuera tonta, Damián. Soy lista. Aunque ahora no tenga novio, no significa que no tenga experiencia en citas. Salí con alguien en la universidad.
Damián se rio secamente.
—¿A eso se le puede llamar relación? Perdiste el interés después de tener un casi algo por medio mes.
»Muchos chicos estaban interesados en ti, pero ninguno tuvo éxito.
—Aun así, sé cómo funciona una relación —susurró Rosalinda—. He visto a la gente a mi alrededor en relaciones románticas. Puedo distinguir si una persona está enamorada o no.
No se atrevía a confirmar si le gustaba a Osiris. Después de todo, era una mujer sobresaliente. Era hermosa, tenía una figura estupenda y provenía de una familia importante. Era difícil encontrar otra hija de la élite que pudiera compararse con ella en Luminosa.
Las otras hijas de la élite simplemente no eran tan competentes como ella. Ni siquiera tenían voz ni voto en su propio matrimonio y se veían obligadas a aceptar los matrimonios por conveniencia arreglados por sus familias. Lo único que había mejorado con respecto al pasado era que al menos sabían de antemano quiénes serían sus maridos.

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