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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 945

—Así se ahorran tener que volver a intentar citar a mi esposo a solas una próxima vez.

—Me ven llegar, ¿y de repente se les come la lengua el gato?

Cristina espetó: —¿De qué te sientes tan orgullosa, Rafaela? No eres más que la que le robó el novio a Penélope.

—Hay gente que está ciega, de veras. Recogen cualquier cosa, ¡no les da asco!

Pensó que con eso podría enfurecer a Rafaela, pero, para su sorpresa, ella sonrió en lugar de enojarse. —¿Que se lo robé?

—Penélope, ¿es eso cierto?

—¿No había alguien que juraba y perjuraba que nunca se enamoraría de Liberto? Ahora... no me digas que ya te arrepentiste.

Joaquín volvió a recordarles: —Quedan dos minutos.

Penélope finalmente no pudo más y habló. Reunió el valor y, con sus ojos lastimeros fijos en la espalda del hombre, dijo: —Señor Liberto, rara vez le pido algo, pero esta vez, ¿podría ayudarme? De verdad lo necesito...

—¿Podría cedernos el Astrolabio de Luna? Aquella señora dijo que lo comprará sin importar el precio. Si aprovechamos esta oportunidad para restaurar la joya y reabrir nuestro taller, le juro... que de ahora en adelante, nunca más volveré a molestarlo.

Rafaela no dijo nada, solo lo miró con aire juguetón y le dio un toquecito en el abdomen con la punta del pie. —Oye, señor Liberto, tu examante te está haciendo una pregunta.

Liberto respondió: —La opinión de mi esposa es mi opinión.

—...Soy un hombre de negocios, no un filántropo.

—Si no veo un beneficio tangible, no hay trato. El Grupo Jara no es una organización de caridad.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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