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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 463

El texto que acompañaba la foto decía:

—En estos últimos dos días mi teléfono no ha dejado de sonar, tengo miles de mensajes directos, y tanto conocidos como desconocidos me preguntan "¿qué pasó con tu esposa?". Quiero aclarar esto de forma pública y definitiva: la señora Ximena Salas y yo nos hemos divorciado. El ciclo se cerró, cada quien tomó su camino y ya no tenemos nada que ver el uno con el otro. Lamento las molestias por usar este espacio público para asuntos personales. Esta será la única vez que hablaré del tema; cualquier otro rumor de aquí en adelante será pura especulación mediática. Les pido respeto y cautela con lo que leen.

Cuando Ximena vio el anuncio de divorcio de Lucas, acababa de beber la copa de vino que Isabel, junto con Leandro, les había ofrecido a ella y a Zabdiel a modo de brindis.

Isabel le había deseado que se ahogara en amor con el hombre que realmente la valoraba.

Pero la declaración pública de Lucas cayó sobre ella como un balde de agua helada, extinguiendo cualquier chispa de alegría.

Sin saber por qué, sintió una punzada sorda en el pecho.

—Ximena, ¿qué estás pensando? —preguntó Zabdiel, envolviéndola con una mirada tierna.

—¿Ah? No, nada...

Isabel revisó su teléfono. La noticia del divorcio del heredero de la poderosa familia Lira ya era tendencia número uno.

Dejó el teléfono y miró a Ximena con complicidad.

—Es perfecto. Cortar por lo sano con Lucas hará que todo el país sepa que tu éxito es solo tuyo, sin depender de él. Así nadie podrá chantajearte moralmente en el futuro.

Ximena miró a Zabdiel.

Había otra ventaja en cortar lazos con Lucas... Ahora podía mostrarse públicamente con Zabdiel sin que nadie la tachara de infiel.

Oficialmente era una mujer soltera y tenía todo el derecho a enamorarse.

Al desligarse, no solo brillaba con luz propia y mostraba su encanto, sino que también iniciaba una nueva vida.

¡Era un ganar-ganar!

Con ese pensamiento, Ximena sintió que volvía a respirar con tranquilidad.

Durante los siguientes tres días, Farmacéutica Amoris realizó transmisiones en vivo sin parar, promocionando la marca Clínica Serenidad.

El nombre del grupo se volvió viral, y su fama explotó en toda la red.

Llegó el lunes e Isabel Molina convocó a una junta de altos ejecutivos.

A las dos y media de la tarde, en la puerta de la sala de juntas, apareció Iván Quintana. Llevaba un maletín negro y lucía completamente desaliñado por el mal tiempo, como si hubiera cruzado una tormenta.

Isabel se cruzó de brazos y lo repasó de pies a cabeza.

—¿En qué diablos estabas tan ocupado?

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