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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 578

Isabel se demoró bastante en el baño.

Mientras tanto, los tres hombres bebían en espera de su regreso.

Aprovechando la situación, Pablo sacó el tema del préstamo de 1.200 millones que había avalado para Isabel cuando ella fundó Farmacéutica Amoris.

—Leandro, ¿podrías hacerte cargo de la deuda de Isabel?

Pablo frunció el ceño con preocupación.

La cuota mensual era de más de diez millones, y ella no tenía liquidez. Ya llevaba dos meses de atraso, y el banco no paraba de enviarle advertencias.

Si no cubría el pago este mes, su historial crediticio quedaría destrozado.

Pero lo peor de todo era... que si el escándalo crecía, su padre terminaría enterándose.

Si su padre descubría que había arriesgado 1.200 millones por una actriz en declive, sería hombre muerto.

—No puedo —respondió Leandro con frialdad—. Mi padre congeló mis cuentas personales.

Tanto Pablo como Javier estaban al tanto de eso.

Meses atrás, Arturo Corona, molesto por la ceguera amorosa de Leandro, le había reclamado que, desde que estaba con Isabel, solo veía por ella y su familia política. Leandro había puesto todas las acciones de Farmacéutica Amoris a nombre de Isabel y su familia, dejando a la familia Corona sin ningún beneficio. En respuesta, Arturo bloqueó todo su capital.

—¿Y ahora qué hacemos? —Pablo se rasgó la cabeza, desesperado.

Era una situación angustiante.

El dinero tenía que pagarse, pero no podían exigirle a Isabel que lo hiciera.

Ella estaba embarazada; estresarla afectaría su salud y la de su bebé.

Estaba en un momento crítico de su vida, su deber era protegerla.

Considerando todas las dificultades que había atravesado, no podían sumarle una preocupación tan grande.

Al tocar el tema del dinero, Javier también frunció el ceño.

Él también había avalado un préstamo de 1.200 millones para Isabel.

Ahora que Farmacéutica Amoris estaba al borde de la quiebra y ella no podía pagar, el problema estaba por explotar en la cara de los fiadores.

Los dos amigos se miraron en silencio.

Intercambiaron miradas cargadas de preocupación.

¡1.200 millones!

No eran 120 mil que pudieran resolver con solo pasar una tarjeta.

Llenos de rabia impotente, dirigieron su enojo hacia la responsable de sus desgracias.

Pablo masculló lleno de rencor:

—Si no fuera por las trampas sucias de Sofía saboteando todo, Farmacéutica Amoris jamás habría quebrado.

Otra vez Sofía arruinándolo todo.

Era culpa suya que ahora estuvieran al borde de la quiebra personal.

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