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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 706

—¡Desalmada!

De la nada, una voz dura y cortante resonó en el aire.

Clara Salinas se asustó tanto que giró el cuello de golpe, intentando averiguar qué demonios la estaba atacando.

Su mirada se cruzó, sin querer, con Ana una vez más.

Isabel Molina la sacudió del brazo. —Confiesa, ¿qué relación tienes con esa niña?

Clara respondió sin pensar: —Ninguna.

Isabel la miró con burla. —Qué raro. Con tantas mujeres entrando y saliendo de aquí, justo a ti te viene a llamar tía.

—¡Eso es porque no es más que una chiquilla inmadura!

Clara apartó la mirada de Ana.

Para asfixiar la curiosidad de Isabel y evitar que el vínculo de Sofía Valdivia con la familia Salinas quedara expuesto, continuó justificándose: —Es solo una escuincla. Cualquier mujer que le dé un poco de atención es una figura materna para ella, hasta podría decirme mamá si quisiera.

Isabel se dio la vuelta para mirar atrás.

Al ver la figura de Ana alejándose, sus ojos se llenaron de un odio visceral y soltó una grosería.

—¡Una zorrita igual que su madre!

A Clara le tembló un párpado.

Al parecer... eso había sido demasiado cruel.

Lanzar tanto veneno contra una niña que ni siquiera tenía tres años no era algo propio de una persona educada.

Y mucho menos considerando que, en el fondo, esa niña era su sobrina de sangre.

Su propia sobrina estaba siendo insultada de la peor manera por una extraña, todo por culpa de sus propias mentiras.

Y, siendo honesta, Ana no le había hecho nada malo ni había sido molesta. Al verla, la pequeña la había saludado con toda la educación del mundo. Y cuando ella la negó, la niña no se enojó, solo sonrió y le recordó tiernamente que era Ana. Tenía un corazón de oro.

Sin embargo.

El cargo de conciencia de Clara no duró ni treinta segundos antes de encontrar una excusa perfecta para justificarse.

Esto no era culpa suya.

Lastimar a Ana no era su error.

La culpa era toda de Sofía.

El día después de que Sofía fuera reconocida por la familia, le habían dejado las cosas muy claras: Mantendremos las cosas como están.

Acordaron mantener en absoluto secreto su verdadera identidad.

Fuera de la casa, estaba estrictamente prohibido revelar que ella era la hija biológica de la familia Salinas, para no opacar a Lilia ni dañar su reputación.

Si Sofía hubiera respetado el trato como debía, entonces le habría enseñado a sus hijos a mantener la boca cerrada frente a los demás.

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