Pero no había de otra.
Tenía que hacerse cargo.
Era su propio hijo.
El Señor Molina marcó el número.
Adán estaba a punto de llorar: —¡Papá, ayúdame!
—¿Cuánto necesitas esta vez?
El Señor Molina estaba muy tranquilo. Llevaba tantos años arreglando los desastres de su hijo rebelde que ya estaba acostumbrado.
Pero lo que escuchó a continuación lo dejó helado.
Adán soltó la bomba: —Papá, creo que maté a Yanina...
¿¡Qué!?
El Señor Molina saltó como un resorte, perdiendo toda la compostura que había cultivado durante años.
Salió a toda prisa del salón.
La Señora Molina, que todavía flotaba en las nubes por los halagos de la tía de Valentina, notó que su esposo no regresaba, así que salió a buscarlo.
En un rincón del jardín, lo encontró encorvado, jadeando con pesadez.
—¿Qué pasó? —La Señora Molina se apresuró a sobarle la espalda.
El Señor Molina tenía los ojos inyectados en sangre y llenos de lágrimas.
—Se acabó.
La Señora Molina se desesperó. —¡Dime ya! ¿Qué pasó?
—Adán golpeó a Yanina hasta dejarla ensangrentada y echando espuma por la boca. Con su experiencia de patán de tantos años, dice que es muy probable que la haya matado...
—¡¡¡Ah!!!
La Señora Molina se tambaleó hacia atrás por el impacto, su vestido elegante raspando los arbustos; apenas y podía mantenerse en pie.
—Y entonces... ¿qué le dijiste?
El Señor Molina apretó los dientes. —Tenemos que salvarle la vida. Contacté a una persona, usé la información personal del chófer para pagar diez millones. Ya mandaron a El Coyote a buscar a Adán para sacarlo del país lo antes posible.
La Señora Molina estaba muerta de miedo. —¿Y si la policía lo atrapa?
Naturalmente, pensó en lo que había pasado la noche anterior. La familia Solis no había hecho público nada, lo que significaba que ya estaban montando un operativo para cazar a Adán.
El Señor Molina miró una notificación en su teléfono. —Cálmate. Ya encontraron a Adán y se lo van a llevar enseguida.
Sacó la tarjeta SIM del teléfono y la rompió por la mitad.
La Señora Molina trató de consolarse aferrándose a una falsa esperanza. —Esa tarjeta SIM también estaba a nombre del chófer, ¿verdad? Como usaste su información, no nos van a involucrar a nosotros.
Luego susurró: —¿Deberíamos llamar a la familia Solis?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...