La voz de la Señora Molina se elevó: —¡Cuando mi hija recupere su fama y vuelva a la cima, a la primera que destruirá será a ti, y a esa mujerzuela de tu amiga Sofía!
¡Jajajajaja...!
Limpiándose una lágrima de risa de su rostro bonachón, Celeste se burló sin piedad: —¡Tu hija primero va a tener que saltar el alambre de púas en la cárcel! Volverá a la cima, sí, ¡pero de la locura! ¡Jajajajaja...!
La Señora Molina estaba que echaba humo.
Aceleró el paso.
No quería perder ni un segundo más.
Tenía que usar las influencias de las dos hermanas Salinas para darles una lección a esos miserables que se atrevían a provocarla.
Pronto cruzaron el jardín y llegaron a la entrada del gran salón principal.
Se quedaron paralizados.
Había tres patrullas estacionadas en los espacios de cortesía. Las sirenas lanzaban destellos de luz mientras varios policías hacían guardia con expresión severa.
Al mirar hacia la puerta, vieron a los invitados VIP formados en dos filas, observando en silencio.
Varios policías salían escoltando a los detenidos por en medio del pasillo.
Y cuando vio los rostros de las personas arrestadas...
¡Ah!!!
La Señora Molina se desvaneció, cayendo pesadamente sobre su marido.
Para cuando logró recuperar el aliento, las patrullas ya se habían ido.
Temblaba mientras las lágrimas le empapaban el rostro. —Isa... mi Isa... ¡mi niña...!
Si se la habían llevado, ¿qué iba a pasar con su hijo Adán?
De pronto.
Su cerebro se reinició.
El pánico la había hecho perder la perspectiva.
Que se llevaran a Isabel tampoco era el fin del mundo. Ella no había cometido ningún crimen; bastaba con que sus buenas amigas, Clara y Lilia, hicieran un par de llamadas a la comisaría para arreglarlo.
La Señora Molina avanzó a trompicones hacia el salón principal.
Su esposo la seguía de cerca. Como no habían visto a su querido yerno, Leandro, seguro seguía adentro.
Leandro estaba tan enamorado de Isabel que de seguro ya estaba moviendo cielo y tierra para sacarla de ahí.
Con todo ese escándalo, una multitud se había congregado en el gran salón.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...