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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 116

CAPÍTULO 116. Nunca la des por sentada

Katerina escuchó el automóvil poco antes de la medianoche. Después, la puerta principal, pasos amortiguados en el pasillo, y finalmente, la puerta de la habitación contigua. Jordan había regresado.

Ella permaneció acostada, mirando hacia la puerta que comunicaba ambos dormitorios. Esperó escucharla abrirse, pero en cambio llegó hasta ella el sonido de la ducha. Sonrió sin saber exactamente por qué, pero casi veinte minutos después, la puerta se abrió y ella cerró los ojos.

No estaba segura de por qué fingía dormir, quizá porque no quería reconocer que se había quedado esperándolo, pero aun así fingió.

Jordan entró sin encender ninguna luz, caminó despacio hasta la cama y permaneció unos segundos observándola hasta que el colchón se hundió debajo de él.

Jordan se acostó junto a ella y pasó cuidadosamente un brazo alrededor de su cintura, acercándola a su pecho. Y Kat estuvo a punto de echarlo, pero entonces sintió su mano deslizarse sobre su vientre.

—Hola, bebé —susurró Jordan acariciándola—. Los extrañé mucho hoy. A los dos.

Katerina contuvo una sonrisa, sin embargo no abrió los ojos.

—Pero tengo una buena razón —volvió a susurrar Jordan—. Estoy preparando una sorpresa especial para tu mamá y para ti. No puedo decirte qué es porque no confío en que guardes secretos. Vives demasiado cerca de ella.

Katerina tuvo que contener la risa, y Jordan siguió hablando en voz baja.

—Estoy aprendiendo algunas cosas antes de que llegues. Una de ellas es que dar dinero no es lo mismo que ser padre. —Su voz cambió, volviéndose más seria—. Yo sé dar dinero, eso es fácil; lo difícil es estar.

Katerina sintió un nudo en la garganta, pero no se movió.

—Y yo quiero ser un buen padre. —Jordan se movió y dejó un beso suave sobre su vientre—. Así que quizá llegue tarde algunos días antes de que nazcas. Pero solamente porque estoy intentando organizar todo para poder estar siempre contigo después de que nazcas, ¿de acuerdo?

Su pulgar continuó acariciándola mientras él se acurrucaba contra su espalda.

—Cuando estés aquí quiero llegar a casa temprano. Quiero bañarte, aunque seguramente al principio no sepa hacerlo. Quiero despertarme cuando llores… aunque acabe llorando yo más que tú… Bueno... algunas veces. Tu madre también tiene que colaborar.

Katerina apretó los labios, pero lo dejó seguir, porque para decir todo aquello, él debía pensar que ella estaba rendida.

—Y tienes una misión importante. —Jordan bajó todavía más la voz—. Tienes que decirle a tu mamá todos los días que la amas, aunque estés enfadado, aunque tengas prisa, aunque creas que ella ya lo sabe. —Jordan respiró profundamente—. Nunca la des por sentada. —Su mano quedó quieta sobre el vientre de Kat—. Yo cometí ese error una vez, pero no volveré a hacerlo de nuevo. ¿Está bien?

Pocos minutos después, la respiración de Jordan se hizo profunda, y ella supo que se había quedado dormido. Katerina abrió los ojos, pero se quedó allí, entre sus brazos, pensando en aquella confesión, que podía parecer sutil, pero no lo era.

A la mañana siguiente desayunaban cuando Katerina decidió preguntar.

—¿Todo va bien en la empresa? —lo increpó y Jordan levantó la mirada.

—¿Por qué lo dices?

—Anoche llegaste bastante tarde.

—Sí, es que hay mucho que organizar en la empresa, y también estoy buscando una casa.

Emerson levantó la cabeza de inmediato.

—¿Una casa?

—Para nosotros.

CAPÍTULO 116. Nunca la des por sentada 1

CAPÍTULO 116. Nunca la des por sentada 2

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